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Por Fin
Por Fin
Domingo, 25 de Enero de 2026
Por Fernando Madariaga

Aunque no sea consciente de ello, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es “sanchista”, al lograr que la actitud timorata, cuando no servil, de PP y Vox ante sus excesos esté restando intención de voto a ambos partidos.

Además, las constantes y crecientes muestras de falta de sentido común de Trump han reforzado la postura de Pedro Sánchez, que desde el principio fue manifiestamente opuesta a la mayor parte de las pretensiones del presidente norteamericano. En aquellos días, Sánchez se convirtió en el “llanero solitario” europeo mientras los demás líderes de la Unión rendían pleitesía ante las bravuconadas del mandatario norteamericano.

Es cierto que nuestro presidente solo pretendía ocultarse en la política internacional de todos los problemas que le acosan en casa, algo que no ha conseguido, sin embargo sí ha logrado mantenerse firme en el “no” a muchas de las pretensiones de Trump hasta ahora, cuando han empezado a cambiar las tornas y cada vez más líderes europeos dan muestras de hartazgo ante el norteamericano, empezando por el francés Emmanuel Macron que ha pedido activar la defensa colectiva de la OTAN para proteger Groenlandia.

Obviamente no es más que un gesto ya que ese principio de defensa colectiva del art. 5 del Tratado de la Alianza no contempla el supuesto de un conflicto entre miembros de la OTAN, independientemente de que la posibilidad de que nos liemos a tiros entre aliados es prácticamente nula salvo que pretendamos alegrarles el día a Vladímir Putin y a Xi Jinping.

Pero también está la idea lanzada en los últimos días desde Bruselas de empezar a vender deuda pública norteamericana en manos de inversores europeos encareciendo a Donald Trump el objetivo de abaratar el disparatado precio de su financiación, como forma de responder a sus constantes amenazas. Esta es otra muestra de que cada vez son más los países de la UE que se han cansado de intentar entenderse con el inquilino de la Casa Blanca.

De hecho, aunque esta semana en el Foro de Davos, el secretario del Tesoro, Socott Bessent, se reía al conocer la noticia, las ventas ya han comenzado; los inversores europeos están desprendiéndose de la deuda norteamericana y refugiándose en el oro ante la incertidumbre que supone tener a alguien como Trump al mando de las finanzas de EEUU. Esta semana se ha incrementado en 15 puntos la rentabilidad exigida al bono del Tesoro a 10 años y no hay que olvidar que el inversor europeo es el mayor tenedor de deuda norteamericana en el mundo con un 53% del total -40% UE + 13% UK-.

Con el cambio de rumbo que se está produciendo, la casi nula respuesta de los dos partidos conservadores nacionales, PP y Vox, a los contantes excesos del presidente estadounidense contra todos los países europeos, está erosionando a su creciente electorado que ahora se pregunta si ambas formaciones, tan sumisas ante las exigencias del norteamericano, son la mejor opción para gobernar nuestro país en estos momentos. Salir de las brasas del chantaje del secesionismo catalán y vasco para caer en las llamas del chantaje de un sujeto como Donald Trump no parece la solución más inteligente.

Electoralmente parece aconsejable un cambio de rumbo en la actitud de ambos partidos. Resultaría casi cómico que Pedro Sánchez repitiera en La Moncloa gracias a Donald Trump.


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