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El Bellas Artes de Sevilla expone uno de los grandes lienzos de la Exposición Iberoamericana de 1929

Cultura y espectáculos

Sábado, 19 de Septiembre de 2026

La consejera Patricia del Pozo afirma que la obra de Santiago Martínez "está llamada a ser una de las más significativas de la colección del siglo XX" del museo.

El Museo de Bellas Artes de Sevilla, gestionado por la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, expone el lienzo 'Inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929' del pintor Santiago Martínez, que recoge uno de los grandes acontecimientos de la ciudad de Sevilla en el siglo XX: la ceremonia oficial de apertura del certamen celebrada el 9 de mayo de 1929 en la Plaza de España.

El cuadro presenta en el centro a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que presidieron el acto. El resto de la familia real, el cardenal Ilundain y miembros de la Real Maestranza destacan entre los asistentes. También aparecen numerosas autoridades tanto del gobierno nacional como del ayuntamiento, así como las representaciones diplomáticas. Ante ellos, en primer plano y delante de la escalinata, se sitúan los maceros y un guardia real con el estandarte del rey.

"Es, casi con toda seguridad, la obra más ambiciosa que acometió Santiago Martínez en toda su carrera, quien se ocupó como asesor artístico de la Exposición Iberoamericana de la ornamentación de la Plaza de España", ha asegurado la consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, quien ha tenido la ocasión de agradecer personalmente a la familia del pintor la donación de "una obra que está llamada a ser una de las más significativas de la colección del siglo XX del Museo de Bellas Artes".

Santiago Martínez recibió en noviembre de 1929 el encargo del Ayuntamiento de Sevilla para realizar una gran pintura conmemorativa del certamen iberoamericano para los salones del Consistorio. El artista ejecutó este boceto del lienzo –un modelo a escala, de unos dos metros de anchura–, pero nunca su versión final. Finalmente, el pintor Alfonso Grosso se ocupó de realizar el gran lienzo de la inauguración de la Exposición Iberoamericana que cuelga en el Salón del Almirante del Alcázar de Sevilla.

Martínez propuso un formato muy apaisado para reforzar el carácter protocolario de la escena. La rotunda presencia de la escalinata roja y amarilla, el fondo difuso de los tapices y el verde de los árboles sirven de colorista telón de fondo al numeroso grupo que ocupó la tribuna. El pintor asistió a la ceremonia, mostrando su autorretrato a la izquierda del resto de personajes, sin embargo, recurrió a la fotografía con el fin de ser lo más preciso en una obra que aspiraba ser un documento pictórico del acontecimiento.

De esta obra, donada por la familia de Santiago Martínez a finales de 2025 al Museo de Bellas Artes de Sevilla, existe una versión en acuarela que conserva una descendiente, en la que se recoge de modo más abocetado el asunto del lienzo. Esta obra, ejecutada en 1960 en acuarela sobre papel y de menores dimensiones, es un ejemplo del aprecio que el pintor villaverdero sentía por la composición que él mismo había pintado treinta años antes.

"La incorporación de este lienzo permite mejorar de manera muy significativa la presencia de obras de Santiago Martínez en el Museo, que hasta la fecha sólo conservaba tres, dos retratos y un paisaje", ha indicado Del Pozo. Asimismo, la consejera ha avanzado que "esta obra será una pieza fundamental en la exposición que el Bellas Artes viene trabajando sobre el ambiente artístico que vivía la ciudad de Sevilla con ocasión de la Exposición Iberoamericana de 1929 y que se enmarcará en las actividades conmemorativas de su centenario".

El lienzo 'Inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929' se expone en las salas de los siglos XIX y XX, que se renovaron recientemente con la inclusión de nuevas obras en la colección permanente, todas nuevas adquisiciones. Así, además de la obra ya citada, se muestran por primera vez 'Procesión en el interior de la Catedral de Sevilla', de Joaquín Domínguez Bécquer, adquirida en 2024, y 'Monja en el coro', de Alfonso Grossso, depositada recientemente en la colección.

A estas obras se suman otros fondos que hacía años que no se exhibían públicamente, a cargo de artistas como José Villegas Cordero, José García Ramos, Manuel Cabral Bejarano, Virgilio Mattoni, José María Labrador y José Arpa. Todos estos lienzos se muestran, además, en sala mediante una disposición más agrupada, realizando un guiño historicista inspirado en los salones decimonónicos y las grandes colecciones nobiliarias.

El pintor Santiago Martínez

Los inicios artísticos de Santiago Martínez (Villaverde del Río, 1890-Sevilla, 1979) están ligados al magisterio de José García Ramos, a cuyo taller acudió a dibujar a los 13 años. Continuó su formación con Gonzalo Bilbao en la Escuela de Artes e Industrias y Bellas Artes de Sevilla, institución de la que fue alumno, profesor y director. Pero será su encuentro en Sevilla en 1914 con el pintor Joaquín Sorolla el que marcará definitivamente su biografía.

De este modo, colaboró con Sorolla en la célebre serie 'Visión de España' de la Hispanic Society de Nueva York, llegando incluso a pintar parte de los fondos de aquellas enormes composiciones. Fue el único ayudante que tuvo el pintor valenciano en toda su trayectoria y juntos viajaron, por ejemplo, a la provincia de Cáceres, a Plasencia, donde le ayudó en el lienzo 'Extremadura: El mercado' y. más tarde, en 1919, a la costa de Huelva, donde Sorolla pintó 'Ayamonte. La pesca del atún'. Santiaguillo, como lo llamaba, siempre tendrá en su pintura el recuerdo del maestro.

En los años 1920-1922, Martínez viajó pensionado por el Ayuntamiento de Sevilla a Inglaterra, Italia y Centroeuropa. Sin embargo, raramente abandonó la capital hispalense, desarrollando aquí toda su carrera. Estuvo vinculado a numerosas instituciones e iniciativas culturales de la ciudad como el Ateneo, la revista 'Bética', el Ayuntamiento –como concejal–, la Real Academia de Bellas Artes o el mismo Museo como miembro de su patronato.

Muy significativo fue su papel protagonista en la preparación de la Exposición Iberoamericana de 1929, de la que fue nombrado asesor artístico en 1928. Suyos son, el logotipo, los diplomas, medallas y la ornamentación de la Plaza de España para la ceremonia oficial de inauguración. Cultivó sobre todo una pintura de paisajes y de figuras, aunque también realizó obras de temática religiosa, de pequeño formato y decoraciones murales, como la del del altar mayor de la iglesia del Corpus Christi de Sevilla. Más allá de la pintura, también se dedicó a la ilustración gráfica, al diseño de carteles de las fiestas, muebles o incluso pasos de Semana Santa como el de la Soledad de San Lorenzo.