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Por Fin
Martes, 19 de Mayo de 2026
Por Fernando Madariaga

Igual que la reacción de las autoridades occidentales por lo del hantavirus en el trasatlántico resultó un tanto sobreactuado, tal vez fruto del la exagerada preocupación que los cada vez más grandes y más irresponsables medios de comunicación crearon entre la ciudadanía para lograr audiencia, el brote de ébola en la República Democrática de Congo, que hoy nos suena tan ajeno, sí debería preocuparnos.

Aún no hemos superado el esquema decimonónico de que son cosas que pasan en África y que nada tienen que ver con nosotros por la sencilla razón de que los problemas de allí no llegan aquí. Ese planteamiento quizá pudo ser válido varias décadas atrás, cuando el mundo no estaba tan globalizado y tan interconectado como hoy. Actualmente los virus viajan e incluso cruzan océanos, aunque no sea nadando como los ratones de los que hablaba el presidente canario -Nota al respecto: Fernando Clavijo tenía razón y los que se reían de él se equivocaban, los roedores en general no solo nadan sino que, además, lo hacen bastante bien-. En realidad no necesitan lanzarse al mar, les resulta más cómodo viajar en avión, incluso en primera clase si hay suerte, dentro de un huésped que, además de ignorar la "carga" que lleva, ha sido el que ha pagado el billete.

El contagio accidental de una sanitaria en nuestro país, que se produjo en 2014 tras la torpeza cometida por la exministra Ana Mato al traerse a un español infectado desde Liberia hasta Madrid, quedó en poco más que un susto que no parece haber servido para que levantemos las antenas a pesar de que los indicios apuntan a que el brote se está extendiendo a gran velocidad y con mucha más letalidad.

La cepa que el Gobierno del PP "importó" en 2014 a España fue la Zaire, menos mortal y de más difícil contagio. La actual de Congo es la cepa Bundibugyo, bastante más letal y que se contagia con mayor facilidad. Basta con ver la evolución del número de infectados, el de fallecidos y la propagación geográfica del virus.

Detectado el brote el pasado día 5 con muy pocos contagios y víctimas mortales, hoy, 19 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabiliza ya 500 casos y 130 fallecidos. El brote estaba situado en la provincia congoleña de Ituri; hoy ya hay casos en Kinsasa, Goma y en Kampala (Uganda). Entre Ituri y Kinsasa hay casi 2.000 kilómetros en línea recta (7.710 por carretera), y hasta Kampala hay unos 330 y 736 por tierra. Esa ha sido la evolución en dos semanas. A que ya África no parece tan lejana.

Debemos empezar a prepararnos porque es más que probable que esa cepa cruce el Mediterráneo, más aún con el caos migratorio que existe en España donde entran riadas de personas procedentes de África de forma ilegal y sin control sanitario alguno, sin contar a los miles de viajeros de todo el mundo que diariamente llegan a Europa por avión y por barco.

En estas circunstancias lo que tenemos que preguntarnos no es si sucederá sino cuándo sucederá.

¿De verdad creen que no debemos preocuparnos?


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