Por alguna razón que ignoro, los gobiernos de la España presuntamente democrática de los últimos años, independientemente de su ideología, odian a lo que queda de las clases medias y basan cualquier plan de reducción del déficit o, como ahora, de recuperación, en estrujar a esa inmensa mayoría que mueve el país y que, a duras penas, llega a final de mes.
Solo en ese marco puede encuadrarse el nuevo abuso que se avecina a partir del martes con la "renovada" factura de la luz. Otro cambio ordenado por los que están en la cúspide de la cadena alimenticia justificado por el rollo de la ecología, lo verde, la sostenibilidad y la mierda de salvar el planeta de nosotros mismos.
Porque cada vez que nos cuentan esta chorrada, terminamos pagando los de siempre. Las empresas del Ibex, grandes bancos y fondos buitre se hacen más ricos, y los ciudadanos más pobres.
También ignoro si serán las eléctricas o las administraciones públicas las que más se beneficiarán del nuevo fraude orquestado con esta forma de tarificación de la energía, que obligará a muchas amas de casa y madres a convertirse en búhos para poner la lavadora, el lavavajillas o el horno a las tantas de la madrugada, y evitar así esas horas en las que vivir con electricidad será un lujo para privilegiados. Horas que, por supuesto, coinciden siempre con las más comunes en las que cualquier familia hace su vida.
Aquellos desafortunados que tengan una familia normal con unos ingresos normales ya pueden prepararse para ver exponencialmente aumentar su factura de la luz.
No obstante, nuestro Gobierno “progre”, el de Pedro Sánchez convertido en predicador dominical con un Pablo Iglesias a la fuga, insiste en que lo de hacer pagar más a los que menos tienen es la mejor receta para evitar el cambio climático, que se derritan los glaciales del Ártico y salvar a los osos polares.
También ignoro a cuántos ex altos cargos de cuántas administraciones públicas tendrán las compañías energéticas del Ibex que colocar en sus consejos de administración con sueldos privilegiados para cumplir con el sistema de puertas giratorias, una de las principales herramientas legalizadas de corrupción política en este país, mientras fiscales y jueces siguen mirando hacia otro lado.
Si tu familia y tú termináis en las colas del hambre para poder comer, pensad que es por el bien del planeta.
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