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Sábado, 5 de Agosto de 2023

Es muy probable que este mismo domingo o en los próximos días estalle una guerra en África que, a diferencia de muchas de las que se han librado en ese continente, sí alcance a Occidente, incluyendo a Estados Unidos. Evidentemente, se trata del golpe de Estado patrocinado por Rusia en Níger, con el que Moscú se quita parte de la espinita de nuestra intrusión en los países bálticos y en Ucrania.

Varios países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO o ECOWAS por sus siglas en inglés) dieron una semana a Níger para restaurar la presidencia del derrocado Mohamed Bazoum y amenazan con una intervención militar para restaurar lo que, desde Occidente, calificamos como un “régimen democrático” que nunca ha existido. Ese plazo termina mañana domingo.

El problema aquí es tan antiguo como lamentablemente básico: Francia, potencia hegemónica en el país a pesar de la descolonización, está siendo expulsada de Níger en un golpe alentado por Rusia y orquestado por los mercenarios del Grupo Wagner que llevan tiempo desplegados en ese país.

Vladímir Putin parece haber decidido pagarnos con la misma moneda y ya que nos hemos metido en su patio trasero, él hace lo propio en el nuestro. Echar a Occidente de África parece su objetivo.

Y la idea es realmente buena porque este continente está llamado a desempeñar un papel fundamental en lo que queda de siglo, empezando por que se convertirá en el gran proveedor de lo que llamamos “materiales raros”, que ya son esenciales para seguir produciendo y desarrollando nuevas tecnologías.

Teniendo en cuenta que China detenta un casi monopolio de estos materiales a nivel mundial y de que lleva dos décadas invirtiendo en África mientras Occidente se ha limitado a ignorarla, la jugada de Moscú y Pekín -es improbable que Rusia dé un paso así sin el visto bueno chino- tiene visos de salir bien.

El problema es que cada vez nos embarcamos en más conflictos que nos acercan peligrosamente a un enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia. En Níger hay ahora mismo unos 1.500 soldados franceses y quizá no sería mala idea sacarlos de allí antes de que se produzca un incidente directo con los mercenarios rusos.

Es cierto que Estados Unidos ve el tema de Níger como algo que le toca demasiado de lejos, pero si se abre un frente en el sur de Europa ya estaremos luchando, directa o indirectamente, en dos guerras, la de Níger y la de Ucrania.

Europa debería empezar a pensar por sí misma y en sí misma, y no olvidar que Estados Unidos sólo actúa en defensa de sus intereses y de que Putin está luchando por su supervivencia, no por la de Rusia.

Una guerra en el centro de África, financiada y armada por grandes potencias, no es una buena idea en este momento. Terminemos con un problema antes de meternos en el siguiente. Alguien debería explicárselo a la CEDEAO.


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