Seguimos a la espera de ver como el Gobierno materializa las últimas ocurrencias que el presidente Pedro Sánchez anunció durante el Debate sobre el estado de la Nación, especialmente los anunciados impuestos a los “beneficios extraordinarios” de las eléctricas y de los bancos.
Porque la obligación de contentar al sector Podemos del Gobierno no es tan fácil como parece. De hecho sus exigencias a Pedro Sánchez a menudo resultan irrealizables o, sencillamente, ilegales por tratarse de auténticas sandeces de unos revolucionarios de salón que van perdiendo lo poco que les queda de "progres" a golpe de viaje a Nueva York en Falcon.
La prensa internacional, concretamente la británica, calificó en su momento como "populistas" las medidas anunciadas por Sánchez durante el debate, aunque es más que probable que, además, terminen siendo ilegales o directamente inconstitucionales si es que, al final, algún técnico de Hacienda logra cuadrar el círculo.
Porque los beneficios, todos, pues no existen unos que sean ordinarios y otros extraordinarios, ya están gravados fiscalmente y la doble imposición está prohibida en nuestro Ordenamiento Jurídico.
Y algo parecido sucederá con los bancos, que ya han advertido a la vicepresidenta Nadia Calviño que pelearán en los tribunales contra esa nueva y extraña figura fiscal de la que nadie parece saber nada, ni tan siquiera los ministros, que resultaron los más descolocados del Congreso cuando Sánchez empezó a soltar sus ocurrencias.
Respecto a la banca, se está fantaseando con la idea de crear un impuesto sobre las comisiones bancarias. Volvemos a lo de antes, estas comisiones ya tributan como ingresos. Comisiones que, por cierto, las entidades se inventaron por la cara sin que el Gobierno se atreviera a rechistar en su momento. Por otro lado, los españolitos de a pie nos echamos a temblar cada vez que un inepto con poder se pone a pensar porque sabemos que, al final, nos va a tocar pagar a los de siempre.
Al igual que gasolineras y petroleras se han embolsado los 20 céntimos por litro del Gobierno, eléctricas y bancos repercutirán cualquier impuesto al cliente, a nosotros, encareciéndonos el producto o servicio y complicándonos más la vida.
Las últimas ocurrencias de Sánchez solo conseguirán empobrecer más a los españoles por la sencilla razón de que ningún Gobierno puede echarle la pata por alto a las empresas del Ibex 35, que son las que realmente gobiernan en este país, tienen a la clase política como a simples empleados y a los ciudadanos como vaca lechera a la que exprimir.
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