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Por Fin

Voten al que prometa nada

Editorial

Martes, 14 de Junio de 2022

A pesar de los sesudos y numerosísimos análisis de los presuntos “expertos” a sueldo de las grandes cadenas de televisión tras el debate ayer de los candidatos a las elecciones andaluzas, solo quedaron claras dos cosas: que los representantes de los partidos que han tenido responsabilidad de gobierno mienten y que los que no la han tenido, sueñan.

Lamentablemente, los sueños solo lo son mientras dormimos, pero la puñetera realidad no entiende de ilusiones y los números aún menos.

Con el impresionante nivel de endeudamiento que están acumulando los partidos gobernantes a base de intentar subvencionar los votos en su propio interés, los que han tenido responsabilidad de gobierno en la Junta: PSOE, PP y Ciudadanos, simplemente están mintiendo.

Es cierto, pueden ofrecer al elector tierra en La Habana, al igual que Pedro Sánchez ha vendido el tope al precio del gas como un triunfo ante Bruselas, cuando él sabe que serán, primero el Estado y luego el consumidor, los que tendrán que compensar a las grandes empresas energéticas por intervenir los precios. En ambos casos, esa compensación se hará con dinero del ciudadano, bien vía impuestos, bien por un pago directo posterior de cada cliente.

Y tras mentir descaradamente ayer a la cara de los andaluces todos los candidatos que detentaron o detentan responsabilidades públicas, nos quedan los que no han tenido la oportunidad de saborear el poder pero esperan hacerlo.

Los mensajes que lanzaron en el debate fueron, como siempre suele pasar con el que no va a tener que demostrarlo, sandeces, sueños irrealizables o desesperados intentos por lograr que alguien les vote.

En cuanto a Vox, el único que tiene opciones para llegar a formar parte de un gobierno, su candidata, Macarena Olona, se limitó a repetir esa especie de papel “salvapatrias” estilo Juana de Arco que se ha autoadjudicado sin aportar la más mínima alternativa cierta para solucionar problemas ciertos.

Si no tienen claro a quién votar resulta bastante fácil: voten a ese candidato, a ese partido que les prometa nada. Al que les garantice que, con el impresionante agujero económico que PSOE y PP han creado en el erario público, no hay nada que repartir ni nada que subvencionar.

Con la deuda pública rondando el 120% del PIB, quien les ofrezca dinero a cambio de su voto es un mentiroso y quien se lo crea, un estúpido.

Voten a ese candidato que les prometa, como dijo Winston Churchill, "sangre, sudor y lágrimas". Es el que dice la verdad. Y de esos no tenemos ninguno.

Votar a la opción menos mala, como siempre hacemos los desesperanzados españoles, es una opción lamentable que produce lo que tenemos hoy: una democracia de cartón piedra.

 


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