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Simplemente, no lo sabemos

Editorial

Lunes, 4 de Abril de 2022

La matanza de civiles en el municipio ucraniano de Bucha se ha convertido en menos de 24 horas en un argumento uniforme y unidireccional para acusar a Rusia de delitos perseguibles ante la Corte Penal Internacional -a cuya jurisdicción Rusia no está sujeta- y, sin embargo, la experiencia nos recomienda, sobre todo a unos precipitados medios de comunicación que parecemos haber perdido todo capacidad de reflexión, ser prudentes.

Aunque las imágenes que nos enseñan en televisión nos muestran a personas vestidas de civil muertas en las calles, no podemos olvidar que se difunden solo aquellas que el Gobierno ucraniano está autorizando, con cuentagotas por cierto.

Probablemente este es el conflicto bélico de las últimas décadas -excepto la guerra del Golfo que fue una auténtica tomadura de pelo mediática- en el que la información está más manipulada, sesgada y falseada por parte de ambos contendientes. Basta con ver que, a pesar de los muchos periodistas que hay en Ucrania, seguimos sin tener ni idea en base a fuentes objetivas de lo que en realidad está sucediendo en las zonas de combate y la casi totalidad de las imágenes que aparecen proceden de terceros no verificables.

Es posible que las tropas rusas se hayan dedicado a asesinar civiles en ese municipio ucraniano y en otros, pero es igualmente posible que todo o parte del asunto sea un montaje del Gobierno de Ucrania. Sencillamente, no lo sabemos y no podemos dar por buenas, como hoy han hecho todos esos grandes medios de comunicación que se supone informan con objetividad, veracidad e imparcialidad, unas imágenes que no sabemos de dónde proceden ni unos cuerpos sobre los que no sabemos por qué están ahí.

Resulta extraño que un ejército regular se ponga a matar civiles porque sí, con el visto bueno de todos sus oficiales y siendo conscientes de que esa acción va a reportar a su país un castigo y un rechazo internacional aún mayores de los que ya padece.

Viéndolo con frialdad estratégica y táctica, matar civiles cuando te retiras es una auténtica pérdida de tiempo, de esfuerzo gratuito para las tropas y de derroche inútil de material militar. Masacrar a ese medio millar de personas solo reporta perjuicios a Rusia y beneficios a Ucrania, al menos en lo que a apoyo internacional y público se refiere, como estamos comprobando.

El sentido común y una praxis correcta de la comunicación de la que todos parecemos habernos olvidado, exige, obliga en realidad, a ser muy prudentes, a esperar a que profesionales de la justicia, tanto rusos como ucranianos e internacionales, realicen una investigación de la que salgan datos contrastados y concluyentes.

La precipitación demostrada por la mayoría de los gobiernos occidentales, empezando por Estados Unidos, para justificar un mayor castigo a Rusia por un crimen que no sabemos si ha cometido, apunta a estar buscando una coartada para hacer lo que de todos modos ya habíamos decidido hacer.

Lamentablemente, en ningún conflicto hay malos malísimos y buenos buenísimos. Y en la invasión rusa de Ucrania, a la vista de la manifiesta manipulación informativa por ambas partes, incluyendo a los grandes medios de toda Europa, queda claro que el mundo, lejos de ser en blanco y negro, es cada vez más gris.


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