Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
Viernes, 25 de Marzo de 2022

El problema que tenemos en España con el transporte y el de los disparatados precios de la energía no son diferentes. Por desgracia no se trata solo de que el gasoil ha subido y los camioneros se quejan, ni de que el megavatio de electricidad esté a un precio inexplicablemente alto. El común denominador de ambos asuntos es el de siempre, la corrupción.

En el tema del transporte, el Gobierno se ha negado hasta hoy, cuando la cadena de suministro lleva ya más de una semana bloqueada, a negociar con los transportistas, con los camioneros. Hasta ahora lo hacían con un Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) que no representa a nadie salvo a ellos mismos, a la patronal del sector y a los grandes intermediarios de la distribución que subcontrataban a todos esos camioneros autónomos y pequeñas pymes que debían aceptar condiciones inaceptables. El Ministerio de Transporte hasta ha acordado regalar cientos de millones de dinero público a ese oligopolio mientras los que paralizan el país siguen a dos velas. El Gobierno paga generosamente a oficiales ineptos mientras sigue matando de hambre a la infantería, un clásico de las guerras hasta el siglo XVIII.

Con la electricidad tenemos exactamente el mismo problema. Gabriel Rufián, de ERC, lo expresó con claridad meridiana hace dos días: comprueben cuántos ex altos cargos están en los consejos de administración de las principales empresas eléctricas del Ibex-35 y sabrán porqué el precio de la luz no baja.

Aunque nos intenten contar que la culpa de todo es de Putin y de su invasión de Ucrania, cualquier lector con dos dedos de frente es más que consciente de la estupidez del planteamiento. El precio del gas, y el de la electricidad, se disparó semanas antes del inicio del conflicto y lo de Ucrania solo ha venido a complicar un problema de Occidente que es consecuencia de haber entregado a depredadores privados cercanos al poder político unos recursos y servicios públicos y esenciales que nunca debieron dejar de serlo.

Cualquiera puede comprobar las cuentas de resultados que están presentando las eléctricas españolas desde que empezó el actual “pelotazo” en esta energía, que es de lo que va esto, mientras los llamados “beneficios caídos del cielo” y los pagos a Bruselas por las emisiones de CO2 machacan a los más necesitados de esta “Europa social” que cada vez deja a más gente en el arcén.

Los gobernantes europeos, empezando por los españoles, no tienen poder, decencia, ni soberanía para enfrentarse a esas grandes corporaciones que contratan a ex altos cargos con sueldo privilegiado por no hacer nada.

Nuestro único problema es la corrupción estructural de los sistemas democráticos occidentales, Putin solo ha sido un accidente oportuno para los corruptores. Tal vez trabaje para ellos.


Comentarios potenciados por CComment