Interesante comprobar que nuestros "grandes demócratas" siguen teniendo los pies de barro y consideran lícito, y sobre todo decente, violar la voluntad popular para evitar que lo decidido por los votantes en unas elecciones termine convirtiéndose en realidad. Lo de "todos contra Vox" tras las elecciones en Castilla y León es el último ejemplo de ello.
Lo mejor de todo es la estupidez del planteamiento, a la que siguen siendo ajenos los culpables de que el partido de Santiago Abascal continúe escalando posiciones sin hacer nada en absoluto. No lo necesita, de eso ya se encargan esos "grandes demócratas" que continúan rasgándose las vestiduras porque los hunos están a las puertas de Roma.
Porque resulta hasta cómica la corrupción coyuntural que revelan los grandes partidos, especialmente PSOE y PP, al estar estudiando cualquier posibilidad para impedir que se cumpla el mandato constitucional de esos 212.000 votantes de Castilla y León, el 17,6% del electorado de esa autonomía, que han expresado claramente su voluntad de que Vox tenga voz y voto en ese futuro gobierno autonómico.
Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver y ni socialistas ni populares están dispuestos a hacerse la gran pregunta: por qué la gente se empeña en votar a esa reprobable extrema derecha fascistoide, cuando puede optar por las formaciones políticas de esos “grandes demócratas” a pesar de que la corrupción, ya no es que les salpique, es que les encharca.
Y lo mejor de todo es que la mayoría de los españoles aceptamos ya pulpo como animal de compañía, y transigimos con la corrupción endémica en los partidos tradicionales. Lo único que pedimos es un poco de competencia por parte de los que forman Gobierno.
Pues ni a eso parece que tengamos derecho.
Obviamente, ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos van a reconocer que el ascenso de Vox es solo fruto de su propia ineptitud, de décadas de excesos por parte de la clase dirigente y de las mismas décadas de agotar al ciudadano a base de cargar en sus espaldas, sobre todo fiscalmente, la incompetencia y falta de honestidad de esos mismos “grandes demócratas” cuando han gobernado.
Por lo tanto, es buena idea lo del “cordón sanitario” a Vox en Castilla y León para acallar la voluntad soberana de esos 212.000 votantes. Es la mejor forma de seguir llevándoles en voladas al poder.
Si los "grandes demócratas" siguen mostrando este grado de estupidez e ineptitud, Vox solo tiene que esperar a que les llamen para decirles que han ganado las elecciones generales.
Los hunos solo llegaron a las puertas de Roma por la decadencia del Imperio.
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