Lo advertimos en este mismo espacio el pasado 28 de noviembre a pesar de que no somos expertos epidemiólogos ni científicos y que solo utilizamos el sentido común para predecir lo obvio: “Si los representantes políticos y sanitarios no empiezan a actuar ya con un mínimo de responsabilidad y de sentido común, no habrá próximas navidades”.
Por desgracia, volvemos a tener razón. Advertimos entonces de que, o se salvaba el puente de diciembre, o las Navidades. Las dos cosas no podían ser porque la progresión de contagios ya advertía de que, o se tomaban medidas entonces, o terminaríamos donde estamos hoy.
El coronavirus, dando igual la variante de que se trate, es un enemigo que juega limpio, nos avisa de que avanza y de que volveremos a perder, por sexta vez.
Mientras tanto, nuestros representantes políticos y las autoridades sanitarias nacionales e internacionales vuelven a actuar como lo han hecho desde el inicio de la pandemia: con ineptitud, con lentitud y evitando asumir responsabilidades.
Los políticos temen tomar decisiones impopulares, sobre todo de cara a un largo puente o a unas fiestas de Navidad, mientras los científicos con sueldo público temen perder ese sueldo público. Unos por otros, pretenden lo imposible, maquillar la pandemia.
Nosotros, los ciudadanos, tan culpables como ellos, nos negamos a actuar con un mínimo de responsabilidad, respetando las mismas normas que teníamos que aplicar cuando no existían esas carísimas vacunas, que cada vez protegen menos y que estamos pagando a farmacéuticas oligopolísticas con decenas de miles de millones de euros de dinero público. A ver qué político es ahora capaz de levantar la patita y reconocer que, tal vez, nos hemos apresurado al gastarnos cantidades inmorales de dinero en un invento que no llega a protegernos ni seis meses, ni contra todas las variantes del coronavirus.
Y frente a otra emergencia de libro de texto, nuestro flamante presidente, recién bajado del avión oficial Falcon que ha utilizado para acudir a un acto de su partido en Cataluña, deriva a los presidentes de las comunidades autónomas la responsabilidad de asumir las decisiones impopulares, esas que le van a fastidiar las Navidades a millones de españoles a 48 horas de la Nochebuena.
Porque Pedro Sánchez, con su proverbial incapacidad para tomar decisiones y asumir sus responsabilidades, convoca la Conferencia de Presidentes, no para mañana ni para pasado, para el miércoles, día 22 de diciembre.
Con la incidencia nacional por encima ya del riesgo extremo (+500 contagios por 100.000 habitantes), la incapacidad de Sánchez para hacer algo frente a un problema concreto se convierte casi en una cualidad que deberá acompañar a los futuros ineptos que pretendamos colocar al frente de la Presidencia del Gobierno.
Gracias a la "cogobernanza", que permite al Gobierno gobernar solo cuando le conviene, serán los presidentes de las autonomías y de las ciudades autónomas los que nos cuenten el próximo miércoles las medidas que adoptarán para fastidiarle las Navidades a los españoles.
Pero no olviden los ciudadanos que eso solo sucederá porque todos esos políticos y científicos, de nuevo, no hicieron el trabajo por el que les pagamos cuando debieron hacerlo.
Comentarios potenciados por CComment