La estrategia de las administraciones públicas españolas para combatir la pandemia no tiene sentido. Con un alarmante porcentaje de incongruencias apunta a dos posibilidades: o las autoridades involucradas en la materia están plagadas de ineptos o, lo que es más preocupante, saben algo que los demás no sabemos.
No se puede entender de otra forma el que todos los representantes políticos se pasen el día predicando para llevar a las ovejas descarriadas, los no vacunados, al redil, advirtiendo de que nadie está a salvo de contagiarse y morir, ni tan siquiera los vacunados, y que, paralelamente, organicen barbaridades como los multitudinarios encendidos de luces de Navidad en muchas ciudades españolas. El de Málaga ha sido la representación gráfica del absurdo, con miles de personas abarrotando el centro de la ciudad, sin distancias de seguridad, muchos asistentes sin mascarilla y, sobre todo, sin sentido común.
Sorprende que un alcalde tan prudente como Francisco de la Torre haya podido cometer tamaña irresponsabilidad que, sin duda, le va a costar a Málaga un repunte de casos importante.
Más estúpida aún ha sido la sandez importada de un Black Friday, con esas imágenes en la televisión de centros comerciales y calles en las que no cabía un alfiler, donde era imposible respetar una distancia y muchos cruzaban sin mascarillas ante las cámaras confundiendo, como está sucediendo, vacunación con inmunidad.
Y todo este sospechoso sinsentido de la estrategia sanitaria oficial, justo cuando aparece otra variante procedente de Sudáfrica que resulta bastante más contagiosa y frente a la que no se sabe aún si las actuales vacunas son eficaces.
En ese marco de incompetencia, o de opacidad, mientras muchos países ya han suspendido vuelos desde la zona de riesgo para evitar la propagación, nuestro Gobierno anuncia que lo hará el próximo miércoles. El miércoles, una semana después de que se diera la voz de alarma, mientras los vuelos procedentes del sur de África sigue aterrizando libremente en nuestro territorio sin control alguno. Alucinante.
Lo lógico sería haber convocado esta semana un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar la medida y evitar los muchos movimientos de pasajeros que se van a producir hasta el próximo miércoles ante el aviso de suspensión de vuelos.
Si la variante Ómicron no llega a nuestro país será únicamente porque es más inepta para hacer su trabajo que nuestras autoridades.
Y ante el evidente nuevo desastre sanitario que se avecina, nuestros gobernantes en todas las administraciones vuelven a tropezar por quinta o sexta vez en la misma piedra, mirando exclusivamente al resultado económico del puente de diciembre y de las próximas navidades y evitando con sumo cuidado plantear restricciones.
Si los representantes políticos y sanitarios no empiezan a actuar ya con un mínimo de responsabilidad y de sentido común, no habrá próximas navidades.
Discriminar y estigmatizar más a los no vacunados no lo evitará.
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