No tiene sentido alguno ponernos a polemizar sobre las medidas adoptadas por el Gobierno para recuperar el quebrado sistema de pensiones a base de subir las cotizaciones, cuando es precisamente el Gobierno el primero consciente de que eso no sucederá.
Aumentar a golpe de Decreto Ley las contribuciones sociales para poder pagar las pensiones cargando la mayor parte de la subida a los hombros de los empresarios no llega siquiera a ser una estupidez. No funcionará.
El ministro del ramo, José Luis Escrivá, uno de los pocos titulares de cartera que de lo suyo sabe un montón, lo ha estado pregonando a voces, logrando únicamente las constantes desautorizaciones por parte de su propio Gobierno.
Solo hay dos formas de salvar el insolvente sistema de pensiones, y ambas han sido anunciadas por Escrivá a pesar de que, una vez lanzado el globo sonda, Pedro Sánchez le recordase el principio de obediencia debida.
Esas dos posiciones no son alternativas sino complementarias. Para que podamos pagar las pensiones en el futuro solo podemos trabajar más tiempo y, sobre todo, aumentar el índice de crecimiento vegetativo.
Tienen que nacer más niños y los futuros gobiernos comprenderán que favorecer la natalidad es la única forma de aumentar la capacidad productiva y fiscal de nuestro país.
Hasta que esos críos lleguen a convertirse en fuerza motora habrán de pasar un mínimo de 20 años y, en ese tiempo, nosotros, la España envejecida gracias a la torpeza de nuestros gobernantes desde Felipe González, tendrá que trabajar, producir y pagar impuestos más años.
Eso es lo que dijo Escrivá y fue lo que nos dijo Europa. No hay más opciones. Los intentos, como el de esta semana de proveer de liquidez al sistema a base de invenciones estilo Harry Potter son, sencillamente, una estupidez.
Y, cuando llegue el momento en que aceptemos lo evidente, todo el rollo ese de la conciliación, de que la maternidad no afecte al desarrollo profesional de las madres, los carísimos permisos de un montón de semanas para intentar fingir que nos preocupan nuestros hijos, pasarán a la consideración de lo que realmente son: chorradas.
Maternidad y vida profesional no son compatibles. Las grandes profesionales no pueden ser madres ni aún perteneciendo a esa España privilegiada que se puede permitir la maternidad por la Universidad a Distancia. a base de pagar niñeras, canguros y actividades extraescolares para que los críos te molesten lo menos posible.
Nos guste o no, la naturaleza determina que, en los primeros años, todas las crías de cualquier especie necesitan a sus madres -bastante más que a sus padres- para sobrevivir y por mucho que las ministras de Podemos se empeñen, la naturaleza se empecina en demostrarles que esta no es una cuestión de izquierdas o de derechas, ni de intentar parecer más "progre". Simplemente es así. Y solo así levantará cabeza el sistema de pensiones.
Es verdad que un poco menos de mangoneo por parte de los gobiernos a la hora de desfalcar la hucha de las pensiones ayudaría a hacer sostenible el sistema, aunque lograr ese grado de honradez por parte de nuestros gobernantes es más difícil que conseguir que la naturaleza cambie sus normas.
Las leonas saben más sobre solvencia del sistema de pensiones que todos los "progres" del Gobierno.
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