Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
Domingo, 29 de Agosto de 2021

Se equivoca. En su papel de “Antoñita la fantástica”, nuestro presidente, Pedro Sánchez, se equivoca a la hora de declarar, con artificial pompa y solemnidad, lo de “misión cumplida” por la sucesión de chapuzas en Afganistán. Si bien, no queda claro si es su falta de juicio o el pavor que siente a lo de dar malas noticias lo que le lleva a tales errores de juicio.

No ha sido una “misión cumplida”, ha sido un “sálvese quien pueda y como pueda” en el que han sido nuestros militares, policías y diplomáticos en Kabul los que han conseguido salir de allí de mala manera sin que, por una vez, terminemos en tragedia.

El que todos los miembros del Gobierno que aún se atreven a hacer declaraciones públicas insistan en el éxito que supone este fracaso, solo puede interpretarse en clave de supervivencia: en sobrevivir a las próximas elecciones.

Si examinamos los acontecimientos sin estar sujetos a la intención de voto, lo de salir corriendo, al igual que otros países europeos, menos de 24 horas después de que se produjese el atentado con bomba en el aeropuerto de Kabul, no trasmite el mensaje de “misión cumplida”, sino el de que somos tan débiles y asustadizos que basta una bomba potente para que salgamos corriendo abandonando a su suerte a aquellos que han colaborado con nosotros en ese país.

La única misión que hemos cumplido es la de que Pedro Sánchez no quería verse al pie de ningún féretro en Torrejón porque eso perjudicaría a su imagen de presidente solo para las buenas noticias.

Además, esta chapuza de evacuación ha demostrado falta de previsión, ausencia de inteligencia o, lo que es peor, que los gobernantes no han hecho ni caso de las advertencias de los expertos. También ha demostrado la incapacidad de la OTAN para ponerse de acuerdo en nada relevante en momentos críticos. Un “sálvese quien pueda” que ha llevado a los supuestos socios militares occidentales a organizar individualmente sus evacuaciones sin que, ni tan siquiera, haya quedado claro si existían listados de a quién evacuar y por qué. No estaría de más que nos informaran de a cuántos miembros de la corrupta administración afgana que nosotros montamos nos hemos traído para regalarles una nueva vida.

Los norteamericanos siguen organizando, y pagando, el cotarro, y Washington ha ordenado a sus supuestos socios europeos que se quiten de en medio antes de tiempo para que ellos tengan la exclusiva del aeropuerto durante las últimas horas y poder realizar su evacuación con mayor comodidad y diligencia. Es cierto, no obstante, que, al final, quien paga manda.

Que nuestra "Antoñita la fantástica" hable de "misión cumplida" suena a chiste de mal gusto. Si algo han dejado claro estos 20 años de desastres en Afganistán y la caótica evacuación de Kabul es que España, la OTAN y Estados Unidos tienen, tenemos, que hacer una profunda reflexión sobre la limitadísima capacidad de disuadir por la fuerza que realmente tenemos.


Comentarios potenciados por CComment