Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

Nos estamos precipitando, otra vez

Editorial

Lunes, 7 de Junio de 2021

Las diferentes administraciones públicas españolas están sublimando la caótica gestión de la pandemia hasta convertirla casi en una ciencia. La toma de decisiones estúpidas, contradictorias e incongruentes es de tal magnitud que ni tan siquiera nos sorprende que volvamos a caer en el error de salvar el verano a cualquier precio.

Los ciudadanos asistimos de nuevo, con enorme decepción, a otro duelo entre gobiernos de distintos signos políticos que se niegan a cumplir las limitaciones establecidas por un Ministerio de Sanidad que, por un lado, limita aforos, espacios, ocupaciones y horarios mientras, por otro, abre alegremente las fronteras para que entre todo hijo de vecino de cualquier parte del mundo.

El sinsentido llega hasta el punto de que solo se limita la entrada a viajeros procedentes de países de riesgo, a los que se someterá -sorprendentemente- a controles aleatorios, que no a todos y cada uno de ellos, para ver si hay suerte y acertamos con el que llega infectado.

Lo que sea por salvar la temporada turística, confiando en una vacunación que aún no ha llegado a los tantos por ciento necesarios para permitirnos un margen de seguridad aceptable y sin atender a todas esas incógnitas que aún planean sobre esas vacunas. El hecho de que, según el fabricante, el propio ministerio te haga firmar un consentimiento para ponerte una u otra dosis, obligándote a decidir sobre algo de lo que la mayoría somos ignorantes, hace idea de cuánta imprevisión e irresponsabilidad hay en los planes de vacunación.

Además, imploramos a los británicos, cuya cepa india está haciendo estragos en su recuperación, que vengan todos a España de vacaciones, sin que ni nuestro Gobierno quiera atender a que esta variante es bastante más contagiosa que la inglesa. Haciéndonos los suecos también sobre esa otra cepa aparecida hace pocos días, la vietnamita, que parece más resistente a las vacunas y que no necesitará más de 3 ó 4 días para aparecer en Europa. Sobre todo ahora, con cielos abiertos.

En un entorno, además, de relajación “oficializada” que lleva incluso a la autoridad sanitaria nacional a plantear la posibilidad de un verano sin mascarillas, en un país donde los botellones multitudinarios de fin de semana en pandemia se han convertido en una nueva forma de hacer turismo.

Todo sea por salvar el verano.

Aún hay demasiadas incertidumbres. De nuevo, como el pasado año, nos estamos precipitando. Nuestros gobernantes vuelven a tomar decisiones torpes e irresponsables colocando, otra vez, sus prioridades electorales sobre la protección de la salud pública y eso, al igual que el verano anterior, volverá a pasarnos factura.

Y, por favor, que nuestros políticos dejen de repetir que España es un destino seguro. No lo es. Ahora mismo ningún lugar del mundo lo es. Qué idiotez.


Comentarios potenciados por CComment