Probablemente hoy son los ciudadanos norteamericanos los menos conscientes del daño que ayer se infligieron ellos mismos con las imágenes del intento de golpe de Estado bananero protagonizado con el asalto al Capitolio. Mientras hoy, nosotros, el resto del planeta, nos hacemos la gran pregunta: ¿y estos son lo líderes del supuesto mundo libre?
Las imágenes que todos vimos por televisión resultaban mucho más bochornosas que las de nuestro “tejerazo”, no solo porque no estamos en 1981, sino también porque ni tan siquiera aquí fue una turba chusmosa la que ocupó el Congreso y, aún menos, animada por un presidente saliente del Gobierno.
Lamentable la pérdida de credibilidad del que era considerado el mayor ejemplo de democracia del planeta.
Y aunque yo nunca he estado de acuerdo con tal consideración, lo cierto es que gran parte de los habitantes del planeta querrían ser ciudadanos norteamericanos y cientos de miles se juegan la vida cada año por entrar en su territorio, aunque sea ilegalmente, al precio de condenarse al permanente temor de ser deportados si lo consiguen. Y esos números pesan.
La gente no se escapa de sus países para ir a China, a Rusia, a Irán o a Venezuela, pero sí lo hacen para entrar en los Estados Unidos.
Al menos lo hacían antes del bochornoso episodio de ayer, porque es muy probable que muchos de los que ahora están preparando ese viaje suicida desde sus lugares de origen para cruzar ilegalmente las fronteras norteamericanas, se estén preguntando, tras las imágenes del Capitolio, si no están cambiando un país bananero por otro.
¿Con qué cara un Gobierno de los Estados Unidos va a recriminar ahora el “déficit democrático” a cualquiera de los países parias de su lista?
Incuantificable lo que el presidente Donald Trump ha debilitado a la nación durante su presidencia, imperdonable el daño que le hizo ayer animando a esa chusma a pisotear su propia bandera incitando a un claro delito de sedición, lo que acerca peligrosamente al propio presidente al borde de la traición, cuando no lo sitúa dentro de ella. Inaudito incluso en cualquier república bananera.
No me convence Joe Biden como nuevo presidente, creo que es demasiado mayor y que los demócratas acceden siempre a la Casa Blanca arrastrando pesadas servidumbres, sin embargo, estoy convencido de que es un hombre con sentido común y de que hará lo posible por reparar el daño que Trump ha hecho a los Estados Unidos.
Esperemos que en su mandato logre hacer olvidar al planeta las tristes imágenes que vimos ayer.
¡Ah!, una cosa más: aunque repasé varias veces las imágenes, no vi ciudadanos negros entre los sediciosos. Casi tiene gracia comprobar que los auténticos patriotas puedan encontrarse entre la comunidad más paria de una sociedad.
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