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Es por nuestro bien

Editorial

Lunes, 4 de Enero de 2021

Acaba de empezar el año y antes de que los nuevos presupuestos comiencen a aplicarse demostrando su insostenibilidad financiera, el Gobierno ha realizado la primera subida de impuestos para intentar que salgan unas cuentas que, como ya le advirtieron todas las instituciones económicas nacionales e internacionales, no van a cuadrar ni a martillazos.

Lo curioso es que, dando igual la ideología de quienes se sientan en el Consejo de Ministros, cuando hay que castigar fiscalmente al ciudadano, siempre le toca la peor parte a esa mayoría de españoles que sudan sangre para llegar a final de mes.

Quizá por eso, cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se jactan con tanta reiteración de la progresía de “sus gobiernos” -cada uno del suyo dentro de esa especie de presidencia bicéfala fáctica que mantienen-, de los presupuestos “más sociales” de la historia y de la política en defensa del ciudadano más vulnerable, a esa mayoría de españoles que lo somos nos subleva que la subida de impuestos empiece por las primas de los seguros más comunes, desde el del coche al del hogar, sin olvidar el de matriculación de vehículos. A lo que hay que añadir un impuesto nuevo a los plásticos y un iva de lujo para los refrescos azucarados que, con la excusa de proteger nuestra salud y el medio ambiente y como siempre sucede, castigan siempre más a los que menos tienen.

También se reduce la cantidad deducible de los planes de pensiones y se han aprobado las famosas tasas Google y Tobin que, en realidad y como bien saben Sánchez e Iglesias, serán repercutidas a los consumidores de los productos y servicios que vendan las digitales y las empresas del Ibex y la quincena de grandes corporaciones que tendrán que pagar ese 0,2% por la compra de acciones. Si los bancos siguen inventándose por la cara nuevas comisiones de un día para otro, con el servil silencio de socialistas, podemitas y comunistas, solo porque ya no tienen tantos beneficios como antes, ¿de verdad alguien cree que van a pagar la factura de la pandemia?

Al igual que con el “bluff” inmobiliario y la subsiguiente crisis de 2008, el Gobierno, sea este o el siguiente, volverá a hacer pagar a la España más débil por el pecado de no pertenecer ni a la corrupta clase política ni a la oligarquía económica que la mantiene.

Quizá solo por eso, por la evidencia de los acontecimientos, Sánchez e Iglesias podrían ahorrarse el discurso del "esfuerzo social" y la tontería del "gobierno para el ciudadano".

Como borregos que somos, duele que el esquilador lo haga recordándote constantemente que es por tu bien.


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