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Martes, 19 de Agosto de 2025
Por Fernando Madariaga

Rusia no cederá Crimea, es el principal, y casi único, escollo para llegar a un acuerdo de paz con Ucrania. Es cierto que Putin quiere también quedarse con el Donbás pero es principalmente por contar con un corredor de suelo ruso hasta Crimea.

Y el interés en la península de Crimea es, evidentemente, la Flota del Mar Negro, que tiene su base principal en el puerto de Sebastopol y varios puntos de atraque en el Mar Negro y en el Mar de Azov. Rusia no cederá su casi único, y complicado, acceso al Mediterráneo cruzando los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos.

El presidente Putin ha reconocido que no puede depositar su confianza únicamente en el estrecho y largo puente de Crimea para garantizar la logística de algo tan importante como la Flota del Mar Negro. Cuando los ucranianos lo atacaron en 2022 demostraron la debilidad de ese único enlace.

Esa estrecha vía ha sido fundamental para mantener su única base naval en el Mediterráneo, la de la ciudad siria de Tartús (Siria), cuyo futuro se mantiene en el aire desde que los exrebeldes se hicieron con el poder en Damasco, lo que a su vez hace que Crimea adquiera una mayor importancia estratégica, sobre todo si finalmente la flota rusa tiene que abandonar Siria.

Imagen del puente de Crimea. / Rosavtodor.ru

Es cierto que la región del Donbás es ampliamente prorrusa, fruto de la herencia histórica y de la labor “de pasillo” realizada por Moscú durante las últimas décadas para mantener el nivel de rusificación de la población.

Sin embargo, para el Donbás hay otras soluciones viables sin necesidad de ceder soberanía por parte de Ucrania. Nuestro modelo autonómico podría ser útil como ejemplo de un futuro estatuto para las zonas invadidas por los rusos, incluyendo otros aspectos, como la doble nacionalidad voluntaria, que permita a los habitantes que lo deseen mantener sus especiales lazos con Rusia y algunas otras prebendas sobre el terreno para Rusia que no incluyan soberanía.

El corredor terrestre a lo largo del Donbás que una Rusia con Crimea podría arreglarse cediendo Ucrania una extensión mínima de territorio (en relación a la superficie que hoy ocupan los rusos) para que Moscú dispusiera de su pasillo terrestre. Podría acordarse un precio de venta, como hizo Rusia cuando vendió alaska a los EEUU, o un alquiler a largo plazo de esa superficie -opción menos viable aunque no imposible-.

El problema, como advertí al principio es cómo solucionar lo de Crimea. No hay que olvidar que la península perteneció a la URSS y que en 1954 Moscú la transfirió administrativamente a Kiev por razones de operatividad práctica ya que todos los suministros de Crimea procedían de Ucrania. Sin embargo no se transmitió soberanía, simplemente porque Ucrania formaba parte de la URSS, no era un país independiente.

De hecho, lo que provocó la invasión rusa de la península en 2014 fue la posibilidad de que Ucrania acabara entrando en la OTAN y en la UE, algo que es difícilmente compatible con la base naval de Sebastopol.

Con esas especiales circunstancias, solucionar esto será lo difícil si Ucrania no renuncia a convertirse en miembro de la Alianza Atlántica.

Esta renuncia tal vez permitiría repetir la fórmula de un contrato de arrendamiento a largo plazo con Kiev o bien, recurrir a la compraventa, si llegan a acordar un precio. Evidentemente, esa promesa de neutralidad de Ucrania debería ser correspondida con una de no agresión por parte de Moscú.

Personalmente siempre he creído que el presidente Zelensky sobrevalora lo de la pertenencia a la OTAN. Teniendo en cuenta la habitual conducta egoísta y cobarde de la Europa comunitaria y que Estados Unidos solo nos considera su primera línea frente a los rusos, dudo mucho que nadie salga corriendo a luchar por Ucrania si las tropas de Moscú vuelven a cruzar la frontera.

Desde luego, son muchos condicionales para lograr un acuerdo de paz, pero si ucranianos y rusos negocian olvidándose de lo que queremos nosotros y Donald Trump, pensando únicamente en sus propios intereses, es probable que puedan poner fin a una guerra que está hipotecando el futuro de ambos países.


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