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Por Fin
Por Fin
Domingo, 5 de Septiembre de 2021
Por Fernando Madariaga

Parece que se confirma la tendencia occidental a no querer ver al rey desnudo, y no va el tema por el vergonzante rey emérito, ni sobre su actitud trilera, que siempre ha tenido y que conocía toda España desde los años ochenta, sino por nuestra insistente arrogancia a plantear exigencias a esos talibanes afganos que nos han ganado la guerra por goleada.

En la habitual mezquina mediocridad de nuestros políticos, los representantes de Defensa y de Exteriores europeos se han reunido esta semana, de modo informal eso sí, para decidir estupideces, lo cual no es novedad. Sin embargo, cada vez que se les ocurre una nueva genialidad es al ciudadano europeo al que le toca meterse la mano en el bolsillo.

Los ministros de Exteriores, sin perder esa proverbial arrogancia que tienen nuestros gobiernos cuando les han dado para el pelo, “exigen” al futuro gobierno talibán respeto absoluto a todos esos derechos que, curiosamente, no respetamos nosotros en nuestros civilizados países. Obviamente, si algo divertido tienen los talibanes es que les importa una mierda lo de ser políticamente correctos y se pasan la opinión de la UE por lugares innombrables. Ello a pesar de que están intentando trasmitir una imagen de modernización y flexibilidad que, sencillamente, es mentira. Sabemos que quien nace lechón muere cochino.

Por su parte, los ministros de Defensa, cuando se reúnen para tomar decisiones, la verdad es que acojonan.

Ahora han pensado que, tras las sucesivas cagadas en Afganistán, coronadas por el lamentable espectáculo de la evacuación de Kabul, lo que nos hace falta es otra fuerza de reacción rápida formada por entre cinco y veinte mil hombres, que habrá que pagar con los impuestos de los europeos, para que, por una vez, la maquinaria militar europea intervenga rápidamente cuando toque y no semanas después.

Y eso que ya llevamos años pagando un Eurocorps -desde 1992- y una Eurofor -desde 1995-, que son precisamente fuerzas de despliegue rápido, para hacer ese trabajo. Bien, pues la mejor idea que tienen esa manada de cretinos informalmente reunidos es crear otra fuerza militar con el mismo objetivo y con los gastos multimillonarios que conlleva, para no depender de las tropas estadounidenses en el próximo Kabul. Porque, créanme, habrá un próximo Kabul.
Los seguirá habiendo mientras votemos a políticos incompetentes para tomar decisiones que, a la vista de los hechos, superan ampliamente sus capacidades.

Ahora díganme que no acojona tener tantos inútiles al mando, incluso si se reúnen de modo informal.


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