En fin, hay que reconocer que Pedro Sánchez ha hecho lo que ha podido para intentar salvar la cara hoy en el Liceo de Barcelona con el rollo de conceder los indultos a los golpistas catalanes. No obstante, los argumentos ofrecidos por el presidente del Gobierno eran tan pobres que avergonzaban. En verdad, todos sabemos que son un simple fraude de ley.
Personalmente pienso que, de conceder finalmente los indultos, Sánchez debería ser procesado por traición y, ahí debe reconocer su buena suerte, porque en muchos países, por eso o por menos de eso, te fusilan al amanecer. Probablemente para joderte incluso el último día y obligarte a levantarte temprano.
El presidente del Gobierno aprobará mañana los indultos apoyándose en un motivo de utilidad pública que, en realidad, no existe. Que un grupo de golpistas vuelva a la calle sin haber pedido el indulto que se les va a conceder y con la firme promesa de reincidir en el delito, no parece justificar esa “utilidad pública”, aún menos la “equidad” o la “justicia” de la que habla la ley para fundamentar la medida de gracia.
Como ya dije algo más arriba, personalmente, creo que el presidente del Gobierno está cometiendo un fraude de ley, aprovechándose de forma torticera de una prerrogativa legal para vulnerar otra norma. Conceder indultos a delincuentes que manifiestan abiertamente su voluntad de reincidir, convierte al resto de la población reclusa española en susceptible de ser indultada. Más aún, tienen más derecho a esa medida de gracia si comprometen su arrepentimiento y voluntad de no reincidir.
Los argumentos esgrimidos hoy por Pedro Sánchez en el Liceo no llegan siquiera a ser una estupidez. Por el insultante infantilismo a la audiencia que supuso su discurso sobre la “concordia” y el “perdón”, el planteamiento fue, en realidad, una tomadura de pelo para los que estuvieran en la sala y aún tuvieran dos dedos de frente, o bien, no se encontraran entre los privilegiados por el “sanchismo”.
El presidente del Gobierno, al que los golpistas chulean cada día, es plenamente consciente de que los indultos debilitan aún más a España.
Es cierto que a Sánchez, en su paranoica avidez por mantenerse en el poder, eso le importa una mierda, pero también lo es que, en el futuro, cuando tengamos un nuevo Gobierno que sea un poco más serio, espero que lleguemos a disponer de una Fiscalía General del Estado que no esté a sueldo de nadie y que sea capaz de hacer responder al presidente y a todo el Consejo de Ministros por sus delitos.
Por mucho que sea el título de una novela de John Le Carre, "Un traidor como los nuestros" sigue siendo un traidor.
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