Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
Jueves, 17 de Junio de 2021
Por Fernando Madariaga

Siempre me ha parecido sorprendente la torpeza de los cabecillas del independentismo catalán, aunque nunca he hecho comentario al respecto ya que, cualquier error del enemigo es siempre una pequeña victoria para mí. Sin embargo, la estupidez cometida ayer por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, obliga a advertirle para que la batalla se libre en condiciones honorables.

Por eso, cuando en la inauguración ayer de la reunión del Círculo de Economía en Barcelona, Aragonès le hizo el plante al rey Felipe VI, olvidando que el monarca acudía al evento acompañado por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In, sublimó su propia estupidez y perjudicó a la causa secesionista catalana al mostrar, de nuevo y de manera palmaria, la esencia pueblerina del liderazgo independentista.

He visto en la Wikipedia que el president Aragonès tiene un máster en Historia Económica y que hasta completó más estudios en la Universidad de Harvard, por lo que sorprende aún más esa actitud de cateto existencial, porque la grosería no solo se la hizo al rey, sino también al presidente de una potencia económica como es Corea del Sur.

Lo de Felipe VI tampoco importa demasiado, los desplantes de estos palurdos que van de revolucionarios pijos, ya casi empiezan a beneficiar la imagen de la Corona. El día que pase lo contrario será cuando tengamos que empezar a preocuparnos.

Pero lo del presidente surcoreano, tal como está la economía nacional, incluida la de la “república catalana”, debería dar derecho a Aragonés a que le devolvieran el dinero de los estudios, aunque se sacara el máster donde Cristina Cifuentes.

De igual forma, siempre me ha sorprendido, el provincianismo y la falta de sentido común de los líderes secesionistas cuando insisten en hablar ante los medios de comunicación en catalán, como si tuvieran que demostrar su vital y permanente devoción a la causa.

Me parece otra torpeza imperdonable. Para promocionar, publicitar y ganarse a la opinión pública para esa causa, no tiene sentido transmitir el mensaje en un idioma que hablan cuatro gatos y medio (4,5 millones de personas tienen el catalán como lengua habitual y no más de 8 millones lo hablan o entienden), cuando podrían hacerlo en español (lo hablan más de 585 millones de personas). Y, si les ofende lo de utilizar el idioma de la "potencia ocupante", al menos en inglés, son más de 1.100 millones de angloparlantes en el planeta, o en chino mandarín, que también van por encima de los 1.000 millones. En fin, que lo del catalán para transmitir el mensaje de "la república" no parece demasiado inteligente y sí un tanto pueblerino.

Obviamente, no comparto la causa secesionista catalana y utilizaré las pocas herramientas legales que tenga en mis manos para impedir que triunfe, pero tampoco me parece de caballeros no advertir a mi adversario de torpezas tan imperdonables. Yo quiero que mi causa venza, no que la del contrario pierda por su propia incompetencia. Sería una victoria poco honorable.

Si bien, debo admitir, aunque sea contra mis intereses, que la ineptitud y debilidad del Gobierno de Pedro Sánchez, convierte el asunto en un duelo entre iguales.


Comentarios potenciados por CComment