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Lunes, 12 de Septiembre de 2022

Esto cada vez se parece menos a un gobierno y más a un circo en el que cada ministro presenta su espectáculo ante el sorprendido público, tratando de arrancar un aplauso individualizado para cada miembro de ese gobierno que actúa ante el respetable, no como un show unificado; son tantos circos como ministerios.

Nosotros, el público presente, que pagamos vía impuestos nuestra entrada al circo, somos testigos de las ocurrencias de Pedro Sánchez, de las sandeces legislativas de las ministras Irene Montero e Ione Belarra, y hoy nos tocan las fantasías de Yolanda Díaz, Antoñita la Fantástica por su nombre artístico en el mundillo de la farándula.

La vicepresidenta, ministra y ahora artista, insiste en ser presidenta de su propio gobierno, gobernando el mismo país que los otros gobiernos paralelos de los ministros de Podemos, de los partidos secesionistas y, en último lugar, el presidido por el PSOE.

Porque Díaz insiste en lo de su cesta de la compra con productos básicos a precios limitados establecidos “voluntariamente” por las grandes superficies, sin que esa obligación “voluntaria” sea exigible al pequeño y mediano comercio, como herramienta para ayudar a las familias en la actual situación de inflación disparada.

Acompañada del ministro de Consumo, Alberto Garzón, compañero de partido y copartícipe en esta estupidez electoralista, la vicepresidenta intenta reanimar al extinto comunismo español, aunque financiando su aventura con nuestros impuestos.

Y el grado de irresponsabilidad de ambos es tal que Garzón ha advertido esta mañana de que, aunque las grandes superficies no están obligadas a colaborar, ellos dos están dispuestos a "presionar" para que lo hagan.

Y lo mejor de todo es que la medida es una metedura de pata perfecta, y ya se lo han advertido a la vicepresidenta desde todos los foros: La normativa europea lo prohíbe, Díaz no tiene esa competencia, que corresponde al Ministerio de Alimentación de Luis Planas, arruinaría al pequeño comercio que no podría competir con esos precios, alteraría y falsearía el sistema de precios dando lugar a desabastecimiento de esos productos y, a renglón seguido, al nacimiento de un mercado negro alrededor de ellos.

Si existe la tormenta perfecta, esta iniciativa de Antoñita la Fantástica es la estupidez perfecta.

En el circo de Pedro Sánchez faltan pistas para tanto artista.


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