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Por Fin
Por Fin
Viernes, 14 de Agosto de 2020

No son los fumadores los que propagan el coronavirus, es la estupidez, y eso convierte a España en un país con un nivel ínfimo de contagios porque con la cantidad de idiotas que tenemos, la propagación de la enfermedad es insignificante en relación a lo que debería suceder.

En nuestra ciudad, en Marbella, donde el índice de positivos es para acongojar y acojonar a cualquiera, tanto el Ayuntamiento como la Junta de Andalucía siguen ignorando al rey desnudo. Si no lo reconocemos, no ha pasado. Todo sea por salvar lo que se pueda del mes de agosto, aunque el precio de esta estupidez sea mucho más alto que los ingresos que se hayan podido obtener.

Nuestros políticos siguen padeciendo de pánico escénico y mientras el mismo equipo de Gobierno local se rasgaba las vestiduras porque los socialistas en la oposición han advertido del importante nivel de contagios en nuestro municipio, el Ministerio de Sanidad salía hoy a la arena con una serie de medidas restrictivas que son, en realidad, una auténtica chorrada.

Ahora resulta que los fumadores, al exhalar humo, se convierten en malvados contagiadores, mientras los corredores, ciclistas y demás deportistas con los que nos cruzamos todos los días, que van exhalando hasta el último suspiro por el esfuerzo físico, no son peligrosos.

Si el coronavirus está demostrando algo es la impresionante capacidad del pueblo español para elegir a estúpidos para representarles. Y eso debería tener premio.

Mientras el número de contagios lleva más de un mes disparado en Marbella, las autoridades municipales solo se preocupan por ocultar una realidad tan obvia como inevitable. Se trata de salvar el Titanic cuando ya tenemos el agua por la cintura y tanto el equipo de Gobierno local como la oposición se han mantenido ajenos a la desnudez del rey. Por cierto, lo de Starlite recuerda mucho a la orquesta del siniestrado trasatlántico.

Todo por salvar la imagen de la “marca” Marbella, con todas esas idioteces de los sellos y certificados de “playas seguras” “ciudad segura” y chorradas semejantes. Con seguir durante uno días los gráficos de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, cualquiera puede ver una realidad que no tiene relación alguna con unas garantías que nadie podía ofrecer.

Solo había una forma de superar el verano, como ya defendimos en este medio, o limitando la movilidad a un nivel provincial -como mucho- o permitiendo, como hemos hecho, la total movilidad a cambio de otro montón de muertos en otoño.

Lo demás, son gilipolleces.


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