Era previsible que un simple error del general jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, al explicarse ayer durante la rueda de prensa diaria del Comité Técnico del Covid-19 provocase el rasgado de vestiduras de aquellos que siempre han visto en esta institución un obstáculo a sus objetivos delictivos.
Pero que sean el Partido Popular (PP) y Vox los que han aprovechado este lapsus para volver a golpear con el ariete al Gobierno, aunque ello signifique poder llegar a perjudicar la imagen de uno de los jefes más destacados de la Guardia Civil y, consecuentemente, la del Instituto Armado, dice mucho de lo poco que hay de verdadero patriotismo en estos dos partidos a los que tantas veces se les llena la boca de “España”.
Cualquiera que quiso entender lo que el general Santiago pretendía decir lo entendió, en cuanto a la labor que está realizando la Guardia Civil para impedir que campañas organizadas de desinformación a través de las redes sociales desvirtúen o perjudiquen los esfuerzos del Estado en la lucha contra el coronavirus.
Sin embargo, quienes estaban esperando el mínimo desliz en cualquier discurso para no querer entenderlo y tener un motivo con el que seguir asediando al Gobierno de Pedro Sánchez, se aferraron a ese error para acercarse un poco más al poder que les negaron los votos de los ciudadanos.
Esta forma de actuar, el oportunismo y el proceder de carroñero, no es nueva en nuestra clase política, aunque era previsible que aprovecharan este lapsus esos partidos que se pasan el día intentando acabar con la España constitucional.
Sin embargo, para sorpresa de la población, nos encontramos con que el PP y Vox, los pretendidos cruzados de la legalidad constitucional, han sido prácticamente los únicos que han estado dispuestos a perjudicar a la Guardia Civil para perjudicar al Gobierno de Pedro Sánchez. Hasta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que no es precisamente sospechosa de ser de extrema derecha, dijo que se trataba de un simple error del general al expresarse.
Y no es cierto, como esgrimirán ambos partidos, que no pretendieran perjudicar al Instituto Armado, sino defender su papel como garante de la seguridad. Es mentira. Sabían que instrumentalizar de forma tan ruin un error de comunicación de alguien que no es profesional de la comunicación puede perjudicar la imagen de este oficial y de la Benemérita. Sencillamente, a estos bocazas del patriotismo no les importó.
Por suerte, por muy torpes que seamos los ciudadanos, tenemos muy claro que en la vida cosechas lo que siembras, y somos muy conscientes de lo que hace la Guardia Civil cada día por los españoles y por España. Y lo hace sin rasgarse las vestiduras.
Y por muy torpes que seamos los ciudadanos, es seguro que muchos no olvidaremos la infamia de estos dos partidos políticos cuando lleguen las próximas elecciones.
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