“Quien nace lechón, muere cochino”, como dice el refranero y como es inevitable. De la misma forma, y como ya advertimos en reiteradas ocasiones en este mismo espacio, nuestros bancos y entidades financieras han cumplido con la máxima y ya se han recibido las primeras denuncias sobre abusos en lo que respecta a la concesión de los créditos avalados por el Estado.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha registrado ya un puñado de denuncias de autónomos y empresas que han ido a su entidad bancaria a solicitar los créditos avalados, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), por el Estado y se han encontrado que, de nuevo, los bancos se saltan por la cara lo establecido en el Real Decreto y exigen a los peticionarios garantías adicionales a la del Tesoro Público, exigiéndoles la contratación de un seguro de vida y unos tipos de interés propios de un mercado libre y que no tienen nada que ver con lo ordenado por el Gobierno.
Evidentemente, a ningún ciudadano medio que haya padecido a la parasitaria banca española, le puede extrañar esta conducta que, además, no parece haber levantado las iras de este Gobierno “progresista” que ha prometido tantas veces que no va a dejar a nadie atrás por la actual pandemia.
De hecho, después de lo que hizo la banca durante la crisis de 2008, cuando cogió los fondos millonarios que el Banco Central Europeo les entregó a interés cero para conceder crédito y los invirtió como recursos propios en comprar deuda pública, cualquiera con dos dedos de frente sabe que el lechón se convierte inevitablemente en cochino.
Y son las primeras denuncias ante la CNMC las que apuntan a que los bancos están, otra vez, haciendo lo mismo: negocio en su beneficio con la garantía del dinero público.
Sin embargo, a pesar de las evidencias, el Gobierno "progresista" insiste en evitar las ayudas directas y haca pasar el chorro de dinero público a través de unas empresas privadas que han demostrado reiteradamente su falta de decencia.
La promesa que Pedro Sánchez ha realizado de no dejar a nadie atrás por esta crisis, no puede materializarse abandonando a todo el mundo para que todos estemos a la misma altura. Además, en esta ocasión, volver a salvar únicamente a los bancos y al grupillo de empresas del Ibex, no va a funcionar. El daño en la economía es demasiado grande.
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