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Martes, 13 de Abril de 2021
Por Fernando Madariaga

Es inevitable que, con un nombre tan presuntuoso y con personajes de tan escasa catadura gestionándolo, despierte serias dudas la viabilidad del llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que esta semana el siempre satisfecho consigo mismo Pedro Sánchez, enviará a la Comisión Europea.

Las medidas sobre las que ha informado hoy el mismo presidente del Gobierno apuntan a que, como era de esperar, estemos ante un nuevo plan de “Antoñita la fantástica” que, con tantos miles de millones de euros en digitalización, implantación del 5G, energías limpias, sostenibilidad, ecologismo y desarrollo de la inteligencia artificial, parece que la churrería de mi barrio se va a convertir en el Google de la masa madre de Marbella y el Casco Antiguo en Silicon Valley.

Lo que no hay, como ya advertimos, son medidas económicas reales para la España real, la del pequeño negocio y de la empresa de menos de 10 trabajadores. Tampoco para el amplísimo sector servicios, incluyendo al turismo, que recibirá las ayudas de esta idiotez que es el “Plan” para poder instalar potentísimas redes 5G con las que el empresario podrá informar a sus trabajadores y acreedores de la quiebra de la empresa. Eso sí, a gran velocidad, de forma sostenible, ecológica y reciclable.

Por supuesto, nada de aflojarle el nudo a la soga fiscal que el Ministerio de Hacienda mantiene firme alrededor del cuello de todos esos autónomos y pymes, nada de facilitar el pago de nóminas, de alquileres o de gastos fijos en los negocios. Nada de impedir a esas empresas del Ibex que gestionan servicios esenciales y a los grandes bancos, que tan bien se llevan con los dos grandes partidos, lo de especular con los precios de servicios básicos y esenciales, o inventarse constantemente nuevas comisiones con las que asfixiar un poco más a la menguante España productiva y a las familias que siguen haciendo equilibrio para mantenerse en la cuerda floja.

Y si, como advertí al principio, despierta serias dudas la viabilidad de esta última patochada del Gobierno con la que asegura que nos sacará de esta, más desconfianza produce el hecho de que se haya establecido un sistema de reparto y gestión de los 140.000 millones europeos modelo "yo me lo guiso, yo me lo como", que monopolizarán el PSOE y Podemos, ignorando las recomendaciones de Bruselas que habría preferido una autoridad independiente.

Con una oligarquía corrupta hasta la médula, todo indica que terminaremos, de nuevo, subvencionando con cantidades millonarias aerolíneas venezolanas con un solo avión o empresas con exministros y otros altos cargos en los consejos de administración.


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