El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, aprovecha las pocas oportunidades que le brindan para advertir de la quiebra fáctica del sistema de pensiones. Aunque siempre hace el anuncio con enorme moderación y hablando bajito ya que, como en la Venezuela de Maduro, en la España de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias nada puede ir mal.
Escrivá es un ministro de malas noticias, algo que, a decir verdad, tampoco el PP admitía cuando gobernaba. Si bien el problema de este agorero con cartera ministerial es que sabe de lo que habla y tiene razón, las cuentas no salen.
Las alternativas que ha ofrecido esta semana ante la Comisión parlamentaria son de sentido común y, esencialmente, consisten en dejar de incentivar que la gente se jubile y, por el contrario, animar a seguir trabajando y cotizando, todo el tiempo que se pueda.
Sin embargo, lo que carece de lógica es que este ministro parezca remar contracorriente a la vez que el resto del gabinete lo hace en dirección opuesta. Mientras Escrivá habla de retrasar la edad de jubilación, el Gobierno y toda la legislación social española, comenzando por las reformas laborales de PSOE y PP -Zapatero se adelantó a Rajoy a la hora de trasformar el mercado laboral en uno de esclavos-, incentivan que las empresas aparquen a los mayores de 45 años enviándolos al desempleo para sustituirlos por jóvenes sin experiencia con contratos basura y sueldos de igual calidad. Y aún hay gente que se sorprende por nuestra nula competitividad.
Y frente al "ministro malas noticias" tenemos a esa "chica Disney" que es la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, a la que que vale la pena escuchar las chorradas que cuenta cuando le dan un micrófono. "Chica Disney" porque todo lo que dice es fantástico y maravilloso, tan perfecto como imposible. Su labor ministerial es como el famoso parque de atracciones, una fantasía de cartón piedra.
Habla de empleo de calidad para los jóvenes trabajadores, y trabajadoras -que esta es de las petardas de Podemos que no se ha enterado de cómo funciona el neutro en castellano-. También para las mujeres, los mayores de 50 años, los discapacitados y para todo el que se le ponga por delante. Por supuesto, sueldos fantásticos, mucha igualdad y muchos derechos para todos -y todas, por Dios, y todas-; además, incentivos a los empresarios para que contraten incluso a los trabajadores que no necesitan y otro montón de medidas sociales que son las mismas que lleva anunciando desde que se estrenó en el cargo.
Hacer, aún no ha hecho nada, pero hay que admitir que la "chica Disney" es más optimista que Heidi.
Y levitando sobre un sistema de pensiones quebrado y un mercado laboral que no llega a la categoría de zoco moruno, está un presidente del Gobierno que apunta cada vez más desviaciones mesiánicas, resolviendo todo con larguísimos soliloquios televisivos para convencernos del carismático líder que no es.
Puesto que el único que parece preocupado por lo que es preocupante, es el ministro Escrivá, hay que estar con él en algo que es obvio: Cada vez somos más longevos en un país que ha convertido tener niños en un lujo de ricos. En consecuencia, siendo evidente que ningún Gobierno se plantea incentivar la natalidad, es necesario que trabajemos más años si pretendemos seguir pagando las pensiones y que el sistema sea sostenible.
De otra forma, aunque Pedro Sánchez obligue por Real Decreto Ley a aceptar que todo es maravilloso, el mundo Disney seguirá siendo de cartón piedra.
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