Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
Sábado, 8 de Agosto de 2020
Por Fernando Madariaga

El Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, que fue creado en julio por el Gobierno “progresista” de Pedro Sánchez, es probablemente la mejor prueba de que la “nueva normalidad” o “realidad”, es incluso más injusta que la “antigua”. Y lograr superarse en el inmoral grado de desigualdad que ya arrastrábamos es para nota.

Ponerle al fondo un nombre tan largo como explicativo, con idea de aclarar que no se trata de otro chanchullo de trileros, indica precisamente que es otro chanchullo de trileros.

El Gobierno socialista en el que participa Podemos, con toda su arrogancia de pijos progres, no ha tenido objeción alguna para aprobar la inversión de 10.000 millones de euros en empresas de sectores que se consideran estratégicos y ya, de entrada, va a meter un montón de nuestro dinero, del público, en aquellas líneas aéreas que estén pasando un bache económico con esto del coronavirus. La pregunta es si alguna no lo está pasando.

El sistema consiste en que el Estado le presta nuestro dinero a esas grandes empresas, o bien les compra su deuda privada o, incluso, entra como accionista en la compañía para evitar su hundimiento.

Aquí lo esencial, y de esto va este truco de trileros, es que se trate de empresas “estratégicas”, lo que inevitablemente apunta a grandes empresas y a agentes económicos de peso. Y, a sensu contrario, excluye a esos muchos millones de españoles que no cotizan en el Ibex.

Globalia, con Air Europa y Viajes Halcón, es una de las primeras candidatas al rescate, a pesar de que lo único estratégico del negocio del señor Hidalgo es su capacidad de presionar al Gobierno con la cantidad de gente que va a enviar al paro. Por lo demás, tenemos más líneas aéreas y más agencias de viajes, así que el interés estratégico de Globalia es más que cuestionable.

No obstante, es cierto que, si se puede ayudar a una de estas grandes corporaciones a superar un aprieto, conviene hacerlo, pero no sin antes haber rescatado al que es de verdad nuestro gran y muy mayoritario sector estratégico: el de las pymes y autónomos que son, además, los grandes creadores de empleo.

Salvar a las grandes concesionarias de obra civil, a la banca, a las aerolíneas y a los demás que siempre han ido en el pelotón de cabeza, se está haciendo a costa de esa gran mayoría del tejido económico nacional que tiene menos de 10 empleados, que no puede emitir deuda privada y en cuyos negocios el Gobierno “progre” no entra como accionista.

Para tener la certeza de que este fondo no es más que otro chanchullo al más puro estilo de la “antigua normalidad”, basta con ver que hasta el PP ha guardado silencio ante la aprobación por parte de socialistas y podemitas de otro montón de miles de millones que van a acabar en manos de los mismos de siempre.


Comentarios potenciados por CComment