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Domingo, 17 de Mayo de 2020
Por Fernando Madariaga

Un error por parte de Pedro Sánchez lo de retirar a las Fuerzas Armadas de la lucha contra el coronavirus de soslayo, como si le diera vergüenza después de que el Rufián de ERC le tirara de las orejas por las ruedas de prensa diarias con todos esos uniformes.

Lo cierto es que, tras la deliberada tergiversación de las palabras del general de la Guardia Civil José Manuel Santiago, el presidente del Gobierno volvió a hacer gala de su debilidad y, una vez que la parte más dura del trabajo ya estaba hecha, fue rápidamente quitando protagonismo a los uniformes en la “campaña” contra el Covid-19.

Sin apenas darnos cuenta, los soldados de las diferentes unidades desaparecieron de los informativos, la Unidad Militar de Emergencias (UME) volvió discretamente a sus acuartelamientos y la operación “Balmis”se diluyó en la acentuada capacidad de olvido que tiene la opinión pública.

Desde mi punto de vista, otro precipitado error, al igual que lo es este apresurado proceso de desescalada guiado por los criterios económicos más que por los de salud pública.

Por suerte, nuestros militares saben bastante de esto y es seguro que han dejado latente la infraestructura necesaria de “Balmis” por si vuelve a hacer falta. Y va a hacer falta.

En base a lo poco que hemos vivido hasta ahora del proceso de desconfinamiento, es evidente que somos incapaces de cumplir por nosotros mismos las normas sanitarias, sobre todo las relativas al distanciamiento social. También es obvio que carecemos de policías suficientes para vigilar terraza por terraza, tienda por tienda y bar por bar.

Estamos viendo que nos descuidamos a la hora de respetar esas distancias, unas veces sin darnos cuenta y otras, muchas, porque no hay espacio físico para mantener los dos metros de separación.

Cuando este proceso de desconfinamiento se generalice convendría contar, de nuevo, con los militares haciendo labores de vigilancia, obligándonos a mantener aforos, distancias y demás normas para intentar evitar nuevos rebrotes que, también en mi opinión y espero equivocarme, creo que se producirán de todas formas.

Con la población confinada se han puesto casi un millón de sanciones, sin olvidar que la mayor parte de ellas han recaído sobre reincidentes; imaginen lo que pasará cuando todos estemos en la calle.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las policías autonómicas no tienen efectivos suficientes para luchar contra la delincuencia y, simultáneamente, hacer de niñeras del resto de España. Necesitaremos a las Fuerzas Armadas.

Claro que solo es mi opinión.


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