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Lunes, 27 de Abril de 2020
Por Fernando Madariaga

De nuevo nos encontramos ante una de esas situaciones en las que, al escuchar una medida del Gobierno para superar esta crisis sanitaria, nos preguntamos qué se nos ha escapado, porque tanta gente lista no puede tomar decisiones tan estúpidas. Sin embargo, cuando no es ni la primera, ni la segunda vez, la cosa preocupa.

Porque los que no entendemos nada de epidemias ni de medicina, ya nos preguntábamos si era la mejor idea lo de dejar salir a todos los niños a la vez, tras 40 días de confinamiento y en domingo, un festivo en el que había más padres con tiempo para pasear.

La ignorancia en la materia y la insistencia del ministro de Sanidad y del propio presidente del Gobierno de que todo se estaba haciendo siguiendo los criterios de los técnicos en el tema, obligaban a un prudente silencio a pesar de que el sentido común parecía recomendar empezar ese desconfinamiento en día laborable, e incluso de forma segmentada, para evitar posibles aglomeraciones.

No obstante, ellos son los expertos.

Pues no, de nuevo, lo que parecía una simple estupidez resultó ser una simple estupidez y ayer domingo hubo zonas en diferentes ciudades españolas que fueron de paseo para los menores y de fiesta para el coronavirus.

Y ann con esta experiencia, repetiremos la jugada el próximo día 2, sábado, cuando todos los que quieran hacer ejercicio podrán lanzarse a la calle, a la vez y en día no laborable. Coincidiendo además con esa salida de los menores y, para convertir la estupidez en tentativa genocida, también podrán hacerlo los mayores, el grupo de mayor riesgo ante la enfermedad.

Aunque, y aquí viene la mejor sandez de todas, “respetando la distancia mínima de seguridad y demás normas de protección sanitaria”.

Les animo a que visualicen gráficamente, cada uno en su ciudad, lo que sucederá el próximo sábado en las zonas donde la gente suela hacer deporte. Y, de paso, pregúntense de dónde van a sacar el radio de dos metros de distancia de seguridad.

Salvo que Sanidad establezca limitaciones de extraordinaria rigidez que aún no conocemos, veo el Paseo Marítimo de Marbella, tras más de un mes encerrados, con media ciudad haciendo ejercicio o fingiendo hacerlo como posesos, con bicis, patinetes y demás aparatos, niños correteando por doquier y abueletes que deberán decidir entre morir atropellados por algún trasto con ruedas que esté de moda o por un virus que debe estar dando gracias al cielo por nuestra estupidez.

¿Seguro que este Gobierno trabaja para nosotros?


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Por Fin