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Por Fin
Sábado, 18 de Abril de 2020
Por Fernando Madariaga

Como ya advertía hace algunas semanas el editorial de esta publicación, la polémica generada deliberadamente por José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sobre si conviene censurar la información sobre el coronavirus y obligar a la opinión pública a “beber” exclusivamente de las “fuentes oficiales” no es casualidad.

Tampoco es fruto de la torpeza de la que están haciendo gala todos nuestros políticos, tanto gobernantes como oposición. Ni tan siquiera responde a algo tan natural en estas circunstancias como sería el miedo a lo desconocido.

Lamentablemente, la pandemia está demostrando la fatal ley humana que defiende que la forma mas rápida de convertir a un mediocre en un déspota es colocándolo en el poder.

Porque lo del CIS era solo un globo sonda, otro de los muchos que está lanzando el poder aprovechando lo aciago de estos días, y solo responde a la deriva hacia al despotismo que siempre acompaña a quienes están el poder cuando pueden utilizar los acontecimientos como coartada.

Estados Unidos lanzó dos bombas nucleares sobre Japón a pesar de que la guerra estaba ganada, solo porque las circunstancias del momento permitían a su Gobierno semejante barbaridad sin preguntar nada a nadie y sin que nadie se opusiera a esa decisión. Y de haberlo hecho, de haber tenido los norteamericanos un José Félix Tezanos que les hubiera preguntado si querían acabar con la guerra tirando solo dos bombas más, el apoyo popular a la decisión de la Casa Blanca habría sido unánime.

Sin embargo, si el Tezanos norteamericano hubiera preguntado lo mismo a los ciudadanos informándoles completamente de las consecuencias de una explosión nuclear, los resultados no habrían sido los mismos.

Este es el debate que se le ha planteado al españolito medio en relación con las noticias relacionadas con el Covid-19. Una pregunta trampa con la que, en realidad, los poderes políticos y económicos están baremando hasta qué punto los borregos están dispuestos a obedecer.

Porque esto no tiene nada que ver con la información falsa o con los bulos sobre la actual pandemia, sino con el día después. Sobre si el rebaño soportará con su tradicional cobarde estoicismo, los excesos que se avecinan con una reconstrucción planteada para que la desigualdad, la pirámide de poder, salga más fortalecida de esta crisis que en 2008.

Lo que ese poder le ha pedido a Tezanos que averigüe es cuántos abusos soportará el rebaño sin que los corderos se conviertan en leones.


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