Bueno, si hay algo que sí ha logrado nuestro Gobierno en esta crisis, es convertir los partes de guerra, lo que antes se denominaban ruedas de prensa, en campañas de promoción. No obstante, hay que reconocer que los demás gobiernos europeos y hasta la Comisión Europea, han hecho lo propio.
Lo cierto es que todas esas medidas de apoyo a los diferentes sectores económicos y sociales, una auténtica cascada diaria, son en realidad y en su inmensa mayoría, aplazamientos de pago. Algunos incluso sin intereses ni gastos, aunque son minoría.
Las medidas de apoyo a los autónomos y pymes, que son los que conforman la mayor parte de la realidad económica española, son un puñetero fraude. La letra pequeña de los precipitados reales decretos que va aprobando el Consejo de Ministros siguiendo el principio soviético de que la cantidad de por sí tiene cierta calidad, solo da acceso a una ínfima minoría de profesionales a medidas que son realmente de ayuda.
Lo cierto es que, en la coyuntura en la que estamos, solo sirven aquellas medidas de ayuda que sean a fondo perdido y, como bien sabe Pedro Sánchez y no dejan de recordarle las instituciones financieras internacionales, España está endeuda hasta las cejas y no se puede permitir ayudar a sus ciudadanos. Tenemos un billón de euros en deuda pública, de la que son titulares principalmente los bancos y los fondos buitre, ¿de dónde va a sacar el Gobierno para “perdonarle” a los autónomos su cuota mensual o eximir del pago de cuaquier impuesto a ciudadanos o empresas?
Para que las ayudas realmente lo fueran, lo primero que habría que hacer es una reforma constitucional para suprimir el regalito que nos dejó el expresidente Zapatero al incluir en la Carta Magna el pago de esa deuda pública como la primera obligación del país.
En segundo lugar, Hacienda tendría que arrimar el hombro y reducir la carga fiscal, cosa que, por supuesto, ni se menciona. Ni tan siquiera ha aplazado la campaña de la renta.
Es lógico, si no tenemos dinero para cumplir con el despotismo de los criterios de déficit, menos vamos a tener para poder ayudar al ciudadano.
Lo único que está autorizando el Gobierno es que la gente acumule deuda para pagarla más tarde, si puede. Los que no puedan, quebrarán.
Esto, en realidad, es un fraude porque, cuando esto termine, se va a exigir a familias y profesionales que paguen lo atrasado igualmente a pesar de que, legalmente, ni unos ni otros han podido trabajar durante el estado de alarma para obtener ingresos con los que poder pagar.
Si bien, el derecho a salir a los balcones a aplaudir cada tarde, es gratis. Todavía.
Veremos a cuántas familias les queda balcón en el que aplaudir cuando, una vez terminado esto, nos toque pagar toda la deuda acumulada.
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