Hemos de aplaudir a China, a Rusia y hasta a Cuba por la lección magistral de geoestrategia que nos están dando ante la situación que vivimos con el coronavirus. Mientras los socios europeos nos mordemos unos a otros, esos tres países acuden "desinteresadamente" a echarnos una mano.
China nos hace donaciones de equipos médicos mientras Cuba envía médicos y Putin ordena el traslado de personal y material militar para desinfectar a Italia. Tiene gracia, lo que no ha sido capaz de hacer la Unión Europea (UE) por uno de sus Estados miembros, lo hace Moscú. Bien jugado.
Personalmente nunca he creído en la carísima UE, de hecho, y los acontecimientos me dan la razón, solo ha servido para instaurar otra oligarquía privilegiada que cobra sueldos escandalosos con cargo a nuestros impuestos y que está dedicada a proteger a un grupo de empresas cotizadas, bancos y fondos buitre.
Ahora, cuando por primera vez las cosas se ponen algo chungas, porque mientras no te disparen ni te bombardeen cualquier catástrofe es de segunda división, los europeos nos olvidamos en menos de un mes de las chorradas del discurso europeísta para salir corriendo cada uno por su lado. Si hasta las autonomías españolas compiten entre sí por hacerse con material sanitario en los mercados internacionales, imaginen -como los hechos demostraron ayer- la solidaridad que pueden tener alemanes, holandeses o los socios nórdicos con nosotros, lo países pobres del sur.
Siempre he creído que no estábamos donde debíamos estar y, sobre todo, como dijo Groucho Marx, “nunca estaré en un club que me quiera como socio”.
Cuba nos está prestando médicos, China nos dona material y Rusia acude en ayuda de Italia. De hecho solo Rusia lo ha hecho, la UE no y sus países miembros, tampoco.
Y mientras tanto, el arrogante aliado norteamericano, que financia el 80% de lo que cuesta la OTAN y que siempre nos ha tratado con la condescendencia de un hermano mayor, no es que no haya sido capaz de lanzar un nuevo plan Marshall, sino que va camino de que La Habana tenga que enviarle equipos médicos para superar los errores que está cometiendo Donald Trump frente a esta pandemia. Solo falta que Irán mande a la Guardia Revolucionaria, los Pasdarán ,a realizar labores de desinfección a Nueva York.
Aplausos para China y para Rusia, el primero por infectarnos para luego ayudar a curarnos, el segundo por haber convertido en una eficaz arma propagandística las imágenes de un puñado de camiones camino de Italia.
Han logrado debilitar la alianza occidental mucho más que cualquier guerra.
Y sin pegar un solo tiro. Brillante
Comentarios potenciados por CComment