Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
Jueves, 19 de Marzo de 2020
Por Fernando Madariaga

Cuando tras anunciar ayer su plan para sostener las economías de la UE ante el coronavirus, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, escribió en su twitter: “Los tiempos extraordinarios requieren acciones extraordinarias”, debía estar pensando que los tiempos extraordinarios son perfectos para fraudes extraordinarios.

Porque, de nuevo, al igual que sucedió con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y con la crisis que arrastrábamos desde 2008 -arrastrábamos porque la del coronavirus va a convertir aquella en una época de opulencia-, esa inyección de 750.000 euros anunciada por el BCE se va a destinar a satisfacer las necesidades de los especuladores, a la compra de deuda pública y privada, y no, como nos están vendiendo, a financiar el monumental gasto que implican las medidas para ayudar económicamente al ciudadano medio de cada país.

El simple anuncio realizado ayer por la noche por Lagarde hacía caer las primas de riesgo esta mañana. Aunque esta caída sera efímera porque los trileros ya se aprendieron con el rescate bancario que aún pueden sacar más y pedirán más.

La deuda pública está en manos, principalmente, de bancos y fondos buitre, y la privada es la emitida por grandes corporaciones que también vamos a garantizar con dinero público europeo. Es una repetición del fraude de la anterior crisis, el Banco Central Europeo se va a gastar 750.000 millones de nuestro dinero para garantizarle la inversión y los beneficios a los mismos a los que les pagamos los rescates en 2008.

Y esta realidad incluso llegó a reconocerla ayer el segundo de Lagarde, el vicepresidente de la entidad europea, Luis de Guindos, cuando en una entrevista en la radio dijo que si los esfuerzos que hace el BCE inyectando gratis dinero a los bancos para que abran el crédito, se traducen en que esos mismos bancos se quedan con la pasta, esos esfuerzos no sirven para nada.

Esto ya sucedió cuando se entregó en la anterior crisis a la banca privada cantidades multimillonarias a interés cero para que inyectaran liquidez en el circuito económico y las entidades destinaron ese dinero a comprar deuda pública en vez de darle crédito al ciudadano.

Esta misma mañana, en las crónicas de varios medios de comunicación se hablaba, con evidente entusiasmo, de “bazucas” del BCE contra el coronavirus, una expresión correcta aunque bastante poco afortunada para calificar la medida adoptada por nuestro banco central: El bazuca es un arma obsoleta y muy poco precisa.


Comentarios potenciados por CComment