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Raíces

Milton

Lunes, 20 de Agosto de 2018

A decir verdad, siempre he creído que se está cometiendo una injusticia inaceptable con esta ciudad al negarle la conexión ferroviaria. Desde que se inventó, el tren ha sido sinónimo de progreso, desarrollo y un dinamizador del tejido social.

Más aún en estas tierras, donde la aspiración a tener tren puede calificarse como histórica. Pocos son los que saben que probablemente ya había tren en la Marbella romana. Por eso el AVE se llama AVE, por lo de “Ave, César”.

Lo he deducido por las puntas de flechas que se han encontrado en diferentes excavaciones y que son prueba inequívoca de que por aquí había indios, y todo el mundo sabe que donde hay indios, hay un tren que cruza la pradera mientras es perseguido por salvajes pieles rojas.

De hecho, en el pasado, la evolución de ambos estuvo siempre íntimamente unida. Fíjense en los Estados Unidos: fue el tren lo que permitió llevar el desarrollo al territorio indio, ocuparlo ilegalmente y diezmar a la población autóctona para convivir en paz y armonía.

Algo así pasó en nuestra tierra con el tren en la época de los romanos y los indios. Y tengo más pruebas porque hace poco pedí comida india y me vino a casa un chico que despertó mis sospechas. Al preguntarle me dijo que su familia era de la India pero que él ya había nacido aquí. Un descendiente sin duda de los nativos que asaltaban el caballo de hierro. Le invité a agua de fuego y le ofrecí fumar la pipa de la paz, pero se excusó diciendo que tenía que seguir con el reparto. Algunos aún son hostiles.

Más todavía, hasta estoy convencido de que en Marbella no se construyó un Coliseo porque los indios no le ven la gracia a eso de echar cristianos a los leones. El piel roja, es más andaluz, más de sarao, bailoteando alrededor del fuego en plan moraga en la playa con los Del Río de fondo.

Por eso las tribus locales celebraban sus ancestrales ritos en la cantera de Nagüeles, donde ahora hacen lo de Starlite. Si alguien no me cree que suba un día a tomarse unas copillas; verá cómo al pagar la cuenta se queda con la impresión de estar haciendo el indio. Las raíces son las raíces.


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