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La lujuriosa primavera y el factor extranjero

Milton

Lunes, 01 de Mayo de 2017

Por fin parece que empieza la primavera de verdad, con sol, florecillas por doquier y los pajarillos y pajarillas respondiendo a la lujuriosa llamada de la naturaleza.

Es por ello que, en estos días, todo bicho que lleve alas y tenga capacidad de volar -excluyendo al personal de líneas aéreas, creo- se lanza a la fornicación impenitente e indiscriminada.

En los amplios jardines de la Golden Mile, zona en la que los pajarillos son especialmente lascivos durante la primavera, no es inhabitual encontrarte gorrionas con tacón de aguja, media y liguero apoyadas en la rama de algún árbol. Más aún, solo por interés científico, he observado que en el ficus que hay junto al Milton Palace se produce un sospechoso trajín de pájaros pa rriba y pa bajo, que me lleva a pensar que han montado allí una casa de citas. De hecho, el viernes había un montón de gorriones en el árbol piando a la vez, sin duda una despedida de soltero.

No obstante, no todo es paz y amor en primavera, porque en mi concienzuda observación me he dado cuenta de que han aparecido especies invasoras, loros de diferente tipo, cotorras y otras aves de vivos colores. Y ahí la cosa se pone chunga para las gorrionas, con su plumaje uniforme de color marengo y gris, en plan abogada del Paseo de la Castellana con su traje de chaqueta elegante y discreto.

Sin embargo difícilmente podrán hacer sombra a sus competidoras exóticas procedentes del Caribe, muchas de Brasil; y las pájaras del Brasil tienen gran peligro, con sus contoneos, los bailoteos sugerentes y las cosas que hacen asidas a una barra de acero en esos bares de Banús a los que yo no voy nunca.

Como nuestra gorrionas no espabilen me parece a mí que dentro de cuatro días nos vemos a los gorriones volando a ritmo de samba.

Y esto lo digo, no porque haya estando observando a los pájaros hacer cosas guarrunas mientras babeaba con la cara aplastada contra el cristal del salón, sino como resultado de una rigurosa observación científica. En plan National Geographic, ya saben.

 


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