No veas el mal rato cuando me llegó el último recibo de la luz, el sobre era tan gordo que parecía remitido por Luis Bárcenas en vez de por la compañía eléctrica.
Susto horrible al abrirlo que, de nuevo, venía la factura sin instrucciones ni herramientas de montaje y solo logro enterarme de donde pone "el palo es de...". Porque eso es lo que tiene lo de que nos hayan puesto los contadores inteligentes, que siguen haciéndote la “lectura estimada”, aunque no tengo claro si es así o si es una “lectura es timada”.
Para los que no entiendan de energía ni se manejen con las cotizaciones de las eléctricas en bolsa, les diré que la lectura estimada consiste en que, tu contador inteligente comprueba por internet si va a llover, si el Madrid ganará la Liga y apuesta online sobre a cuántos altos cargos del PP meterán en la cárcel esa semana.
Entonces, en la central de la compañía, le dan a una palanca y en el contador inteligente empiezan a dar vuelta los numeritos, como en las tragaperras pero sin frutitas. Al final, evidentemente, siempre gana la banca.
Sin embargo, con mi habitual sagacidad, me di cuenta de que la factura era incorrecta. Sospeché al ver los cargos por la iluminación de la caseta del perro, por cuatro gin tonics y 25 euros de peluquería. ¿Cómo pensarían que algo así iba a colar?, no solo porque no tengo perro sino, sobre todo, porque en la Golden Mile las casetas de perro vienen con iluminación led. Esta gente es que ni se ha leído el catálogo de la temporada primavera-verano de Leroy Merlin.
Reclamé sin dudarlo. Me contestaron que había sido un error y que me habían cobrado más energía de la consumida. A los pocos días me llegó un paquete de la compañía con cuatro pilas y una bebida energética.
Estas grandes empresas es que se arrugan enseguida cuando les plantas cara. Que se creían que me iban a tomar el pelo.
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