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El PAR

Milton

Miércoles, 14 de Febrero de 2018

Se están equivocando las instituciones económicas internacionales y nuestro Gobierno con esto de la política de recortes. Si se pretende una auténtica contención del gasto para alcanzar la suficiencia financiera, la respuesta está en el papel higiénico.

Es posible que los que no entienden de macroeconomía se estén preguntando cómo afecta el papel higiénico a la contención salarial o al recorte del gasto público. Sin embargo, tras un detallado estudio sobre precio y calidades, yo apliqué un plan de reducción de gasto en papel higiénico hace ya algunos años y lo he notado tanto en mi economía como en mi vida personal.

Financieramente puedo decirles que, antes de aplicar mi plan, que he bautizado como PAR (Plan de Ahorro por la Retaguardia), yo no podía permitirme lo de ir a comer casi todos los días a buenos restaurantes, ni disponía de capital para invertir en fondos buitre y ahora, sin embargo, tampoco. Y eso es porque mi actual cash flow me permite hacer operaciones en corto.

Sé que muchos no lo entienden, pero ya se lo explico otro día, porque ahora lo más importante es explicarles que, además del éxito económico, el PAR me ha ayudado a conocerme como persona.

Porque es cierto que, en principio, lo de ahorrar en papel higiénico comprando los más baratos no hace mucha gracia. Esa rigidez acartonada del producto echa un poco para atrás, que yo una vez hasta me afeité pasándome el papel por la barba. Admito incluso que las primeras experiencias pueden resultar incómodas y que el peligro a morir desangrado entre estertores de dolor está ahí.

No obstante les animo a perseverar con el producto, porque ya saben lo que hay que hacer cuando un caballo te tira al suelo, coger un taxi que esos bichos son peligrosos.

Pues con el papel higiénico cutre y áspero pasa casi lo mismo, cuanto más lo usas, más te convences a ti mismo de que llamarte Manolo no es óbice para que tu nombre artístico sea Lucy, ni para que te conviertas en la reina del carnaval de tu barrio.

Y eso es conocerse y aceptarse a uno mismo a la vez que ahorras. A ver qué cuenta naranja te da tanto por tan poco.


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