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Graciosillo, pero buen profesional

Milton

Jueves, 01 de Febrero de 2018

Reconozco que me siento inquieto cada vez que me toca cortarme el pelo porque hay barberos muy poco sensibles que te vapulean la autoestima con crueldad inenarrable.

Cuando uno es joven y tiene esas greñas frondosas en las que pasar el peine parece arar un campo, no hay problema. Pero cuando llega esta serena madurez y los cada vez más escasos cabellos se tornan blancos, lo de cortarte el pelo puede convertirse en algo asaz ingrato.

La última vez que fui al asunto, nada más entrar en la barbería, con aquello lleno como Las Ventas en San Isidro, el graciosillo del barbero me dice a voces que allí se corta el pelo; pa milagros a Lourdes.

Cuando me llega el turno siempre le pido que no corte demasiado para disimular las entradas. Y cae inevitablemente la bromilla de que eso no son entradas sino abonos de palco. Luego viene lo de que si cojo un puñao pelos de los que he barrido, te los pego en la cabeza con Superglú y te los corto para tener algo que cobrarte.

Yo, por supuesto, aguanto las chanzas con deportividad, sobre todo porque conozco a su madre, y es una santa.

Le pido que no me descubra mucho la coronilla, se pone las gafas de ver de cerca y me sugiere pintarla de naranja y alquilársela a la Junta para que aterricen los helicópteros del Infoca en la próxima campaña anti incendios. Dice que lo mismo saco suficiente para un implante de pelo.

No obstante, a pesar de que mi barbero peca de enteraíllo y a veces se pasa con las bromas, es un gran profesional. Una vez me hizo unas trenzas rasta con 18 pelos y ahora me ha sugerido lo de dejarme crecer la barba lo suficiente para pasármela por debajo de los sobacos y hacerla subir por la espalda hasta depositarla sobre la cabeza. Así me podría hacer un peinado estilo Donald Trump.

Me explicó que con ese tupé tendría medio ganada la Alcaldía y lograría que se fijara en mí alguna valkiria que me tratara con desprecio en los actos públicos estilo Melania Trump.

Lo que les digo, graciosillo pero buen profesional y experto en asesoría política.


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