Ya han descubierto que los rusos trajinaron con sus ordenadores en el proceso de independencia catalán pero, para que lo sepan, eso es solo la punta del iceberg.
Estamos siendo víctimas de maniobras de desinformación y propaganda para confundirnos y conducirnos a tomar decisiones equivocadas. Y no son solo los rusos, en esto hay metidos más comunistas que utilizan inteligentes ardides y tecnología punta para que los pocos machotes que quedamos sobre la faz de la Tierra arrojemos la toalla.
Uno de esos inventos demoníacos es la ropa interior femenina con tecnología push-up. Para los que no hayan estudiado en Eton, este anglicismo se traduce como “to apretao y achuchando parriba”. Lo ponen en inglés para despistar pero yo sé que es un invento de los chinos, que el del todo a cien de abajo de casa vende ese tipo de lencería. Todo para llevarnos al engaño.
Estás en la barra de la biblioteca cuando ves a una valkiria cuyos atributos desafían la ley de la gravedad de forma tan sorprendente que parece que la niña ha hecho la mili en la Estación Espacial Internacional. Te acercas a ella con sigilo felino y, tras sorprenderla con el siempre original “¿estudias o trabajas?”, logras seducirla mostrándote como realmente eres: un ser humano culto, sensible y vulnerable que solo busca una compañera a la que hacer feliz el resto de su vida. En resumen, mientes como un bellaco.
Luego, cuando la llevas a la gruta a tener un momento de íntimo conocimiento viene el susto. Que se quitan los pushes up y te puedes encontrar que se llama Manolo y que la mili la hizo en Regulares 2. Y después de eso vienen las dudas, empiezas a aficionarte a Sálvame de Luxe, a las telenovelas sudamericanas de después de comer y lo de cambiarte el nombre y ponerte María Vanessa ya no te suena tan mal.
Así es como los comunistas acaban con otro machote, para invadirnos cuando llegue el momentos sin pegar un tiro. Maldito Vietcong.
Y eso que a mí no me ha pasado, que es solo una hipótesis. Además, el nombre de María Vanessa siempre me ha parecido poco elegante, yo prefiero Gertrudis.
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