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Cuando sube "tó de tó"

Milton

Domingo, 13 de Marzo de 2022

Me lanzo al ruedo ante la creciente preocupación que estoy detectando entre mis cientos de miles de seguidores, millones en realidad, por la situación económica provocada por la subida de precios de tó de tó, como decimos los que entendemos de economía.

Bien, "no preocuparse". Como dijo una gran filósofa, “si me queréis, irse”. Y para aquellos que no lo hagan, van algunos consejos para sortear esta adversa situación.

En primer lugar, si alguien está pensando en rociarse con gasolina e inmolarse a las puertas de su sucursal bancaria para que le atiendan, que no pierda de vista el precio que tiene el litro de súper. Algunas entidades bancarias están articulando ya un crédito específico para financiar el combustible necesario para llevar a cabo tan solemne evento. Y solo piden que avales el préstamo cediendo tus órganos a la sucursal, aunque no aclaran si es antes o después de la inmolación.

Para aquellos que tienen gas en casa, que se olviden del toque romántico de dejar la llave de la hornilla abierta mientras te desvaneces leyendo a Victor Hugo. Con el precio que tiene hoy el gas, seguro que te envían la factura al paraíso. Lo más barato en este caso es golpearse en el coco con la bombona de butano.

Si lo que te preocupa es el precio de los alimentos, lo mejor es que te hagas un "simpa" en el súper y que salgas corriendo con la bolsa de la compra; con lo que le pagan a las cajeras no van a perseguirte.

Por supuesto si, como a mucha gente, te agobia el creciente precio de los productos de primera necesidad, compra solo los de segunda necesidad.

En cuanto al aceite de girasol, no te preocupes, es perfectamente sustituible por aceite y crema bronceadora con factor de protección 40+. Muy barata, con este frío no van a la playa ni las gaviotas.

En lo que respecta a la electricidad, el tema cambia. Ahí hay que tener un poco de mano izquierda. Te compras en el chino un alargador con 50 metros de cable y le pides al vecino que te deje enchufarlo para cargar el móvil y, por supuesto, conectas todo lo que puedas de tu casa hasta que se le derrita la instalación.

Yo intenté hacerlo al revés y me llevé el móvil a casa de mi vecino, pero cuando volví con la lavadora empezó a sospechar, aunque no fue hasta que le pedí que me dejara el suavizante y el detergente cuando me descubrió. Hay mucho insolidario.

¡Ah!, por cierto, para los que hayan pensado que si enciendes y apagas la luz de forma compulsiva pagas la mitad de la factura, que se olviden. Esa idea es de idiotas, y no es porque yo lo haya intentado. Aunque sí se consigue un efecto "Saturday Night Fever" muy de los ochenta.

Finalmente y como norma general para no gastar nuestro dinero en momentos de inflación como el actual, lo mejor es gastar el de otro.

Sé que son consejos macroeconómicos solo comprensibles por técnicos en la materia, por eso he intentado simplificarlos al máximo.


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