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Escoba "vintage"

Milton

Lunes, 21 de Febrero de 2022

El otro día me fijé en que a lo mejor convendría que le pasase la escoba al suelo de mi gruta y no es porque esté sucio, es por la fuerza de la gravedad que atrae a todas las cosas hacia la Tierra, aunque si no existiera la gravedad caerían igualmente por su propio peso.

Es verdad que ya el año pasado, la administración autonómica me sugirió con indirectas que limpiara un poco o que me catalogaban la gruta como espacio arqueológico protegido, incluyendo las paredes, con sus artísticas manchas de ketchup y trozos de perrito caliente con cebolla en plan collage contemporáneo.

En fin, como yo soy bastante perspicaz, capto las indirectas y reconozco mis defectos, me acerqué al chino de la esquina a comprar una escoba. Por si algún lector se lo pregunta, no, no tengo escoba. Y no es por dejadez, es porque sigo esperando a que Apple saque al mercado la iEscoba 13 que incluirá el nuevo algoritmo de inteligencia artificial “ You’re a big guarrete, machote”.

Pero la emergencia exigía adoptar una estrategia resolutiva, así que en el "Todo a cien" pedí una escoba eléctrica, de esas que barren solas, pero con batería recargable. El amable empleado asiático me indicó que no tenía de eso. ¿Y un patinete eléctrico con una atada detrás en plan barredora municipal? Pues tampoco tenía. Para que luego digan que los chinos tienen de todo.

Menos mal que este señor entendía del tema porque, según me dijo, era originario de la provincia china de Sichuan, donde deben entender mucho de escobas. Por eso me vendió una escoba vintage, que los que no entienden de arte se creen que lo vintage es lo usado pero, en realidad, es lo usado con clase.

De ahí que, además de tratarse de una útil herramienta de limpieza doméstica, mi escoba resulta elegante, con clase. Con todos los pelillos abiertos de tantos quilómetros recorridos, que viajar siempre enriquece, sus restos orgánicos y numerosos cabellos adheridos al cepillo. Pero no pelánganos cutres de gente normal y corriente, que eso es una vulgaridad. Auténticos pelos de rancia nobleza española, que me lo ha contado este experto de Sichuan.

Por eso me ha costado 68,35 euros, porque las escobas que vienen de casas de baja cuna valen dos duros y medio. Y no son vintage. Eso en Sichuan lo sabe todo el mundo.


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