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Por la igualdad

Milton

Lunes, 08 de Marzo de 2021

Pues, para serles sincero y a pesar de la enorme alegría que hoy me embarga por ser el Día Internacional de la Mujer, debo admitir que el mensaje feminista no está calando con la intensidad y rapidez que era de esperar. Y eso que yo continúo trabajando activamente para alcanzar el objetivo de la igualdad a pesar de no recibir subvención alguna ni tener familiares represaliados durante la reconquista de Granada.

Y sigo practicando con disciplina ninja mis tácticas para acabar con micromachismos, como el que cometemos muchos de los que somos de colegio de pago al abrir las puertas a las damas y dejarlas pasar primero. Por eso, en esas situaciones, espero pacientemente a que ella me abra la puerta y me pida que pase, solo por ayudar a la causa en la lucha por la igualdad. También, que lleve las bolsas mas pesadas del súper y que me sujete el paraguas cuando llueve. Antes sería grosero pero ahora es moderno, no discriminatorio y casi podemita.

Además, sigo esperando que alguna amiga me regale una Thermomix, una aspiradora Dyson y que me ponga un quiosco de chuches en la Alameda. Porque, aunque me apetezca, no podría hacer ninguna de esas cosas sin pecar de machista. Imaginen en tan importante fecha como la de hoy, invitar a una valkiria exuberante a cenar a un restaurante de los caros y encima pagar la cuenta. Retrógrado y discriminatorio; hay que dejar que sea ella la que pague el cuentón para no ofenderla.

¡Ah!, y si luego le insinúa algo de tomar la última copa en su casa ante la chimenea, déjele muy claro que se está equivocando, que usted no es uno de esos.

Que se entere de que no todos somos iguales y, aunque su fama de perfecta máquina sexual le precede, que sepa que bajo ese cuerpo atlético y viril hay un corazón que sufre y padece.

Son esas pequeñas batallas la que nos conducirán a la victoria de la igualdad. Pues aun así, hay muchas que siguen sin captar el mensaje.

Por si al leer esto alguna se plantea lo de la Thermomix, quiero la de verdad, la cara, no esa cutre que venden en el Lidl, más falsa que una moneda de tres euros.


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