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La auténtica historia del bastón de los alcaldes

Milton

Miércoles, 30 de Agosto de 2017

Después de lo de la moción de censura de ayer, muchos se habrán preguntado por qué cuando uno se hace alcalde le entregan esa especie de mini bastón de mando que parece comprado en Toys R Us.

No es, como creen los teóricos sardinistas, que emule al trocito de caña donde se ensartan las sardinas para hacer los espetos, sino una tradición de profunda raigambre histórica que se remonta al principio de los tiempos, a cuando España ganaba Copa de Europa tras Copa de Europa.

Por aquel entonces, para distinguir al que mandaba en el pueblo se le entregaba un garrote de madera, para que en los plenos las cosas se decidieran por unanimidad o, de existir opiniones en contra, porque sí.

Con la llegada de la democracia, se le dio el voto a todo el mundo y eso es un error de libro de texto porque es como darle armas al enemigo. Los alcaldes perdieron el monopolio de la verdad absoluta que otorgaba el garrote y fue necesario hacer más sutil el ejercicio despótico del poder.

Por eso, el enorme palo de madera se convirtió en una especie de reducido y elegante bastón más en plan vintage. Además, uno de los extremos era más ancho y romo, y el otro más puntiagudo, para que el que lo utilizara supiera identificar el lado que había que clavar en el pecho de aquellos concejales de la oposición que fueran vampiros. Era el extremo más estrecho, por si alguien se lo pregunta.

Con el paso de los años se convirtió en políticamente incorrecto lo de ensartar a los ediles de otros partidos y el bastón perdió su capacidad de convicción, aunque no su cualidad de símbolo de poder. Por eso las nuevas versiones vienen ya con la función de varita mágica.

Su uso es bastante sencillo, una vez que se le entrega al nuevo alcalde, basta con tocar con la varita a los antiguos gobernantes y a sus cargos de confianza para que desaparezcan.

Y eso en la versión 2.0, porque en la nueva, la 2.1 que tiene su propia app, el bastón es desmontable como los muebles de Ikea, tiene wi-fi y lanza rayos devastadores como la varita de Harry Potter, lo que sin duda hará los plenos municipales más entretenidos.

Pues esta es la verdadera historia del bastón de mando de los alcaldes.


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