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Por Fin

El arca

Milton

Lunes, 28 de Agosto de 2017

Sabía yo que con tanto pecado, lujuria, alcohol, drogas y con la aparición de la banca amiga, estábamos condenados a la extinción con un castigo divino de dimensiones épicas.

Las autoridades públicas, en manos hoy de infieles, lo llaman “alerta naranja”, pero lo que va a caer este lunes en la Golden Mile no es simple lluvia, es otro diluvio universal.

Es cierto que llover, puede llover en otros sitios que no sea la Golden pero, obviamente, aquí será más, mejor y antes. Que siempre ha habido clases.

Por eso ya este fin de semana activé el protocolo "Arca de Noé". Saqué del armario la balsa inflable que me regalaron en la última promoción de Cruzcampo, la que lleva la sombrilla de playa a juego, y comencé a embarcar dos ejemplares de cada especie para que, si la tierra quedaba sumergida, al menos el espíritu de la Golden Mile sobreviviera.

Y embarcar a la fauna de mi barrio no es como meter elefantes y jirafas en un barco, que Noé lo tenía chupao. Unos que si no viajan sino es en preferente, otros que si en la zona de embarque no hay sala VIP. Alguno hasta insistía en llevarse el coche y los vecinos del segundo B, se negaban a viajar sin la asistenta filipina.

Al brigada Quintanilla y al sargento Peralejos les aclaré que, cuando dije lo de embarcar parejas, no me refería a las de la Guardia Civil. Pero el brigada, gran filósofo, me explicó que ellos eran la pareja que perpetuaría los controles de alcoholemia en el nuevo mundo. Tuve que dejarles embarcar, técnicamente tenía razón.

También hubo algún vecino que preguntó si atracaríamos en Venecia y otro quería llevarse a una amiga en vez de a la parienta y a los niños.

Hasta metí a un director de sucursal bancaria para que esquilmar a pringados siga siendo definitorio de nuestra forma de vida en el nuevo mundo.

Y en el momento de escribir estas líneas, con todo preparado para zarpar bajo un cielo gris plomizo, solo puedo pensar en que, como no caiga la mundial y tenga que devolver el dinero de los billetes, termino en el cuartelillo.


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