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Un plan perfecto

Milton

Martes, 08 de Agosto de 2017

Les digo una cosa, en esto del tira y afloja entre el Ayuntamiento de Marbella y Starlite, lo único que hace falta es más diálogo, más talante democrático y mucha transversalidad inclusiva que no sea de naturaleza coyuntural.

Por supuesto, todo esto sin que se viole la igualdad de género. Eso nunca. Por eso mi plan es perfecto.

Vamos a ver, se trata de que los de Starlite quieren estar abiertos más tiempo para que la gente se hinche copas en los conciertos, mientras la autoridad competente -Virgen Santa, qué contradicción- pretende que cierre a su hora.

Pues está clarísimo. Hace falta un plan de contingencia al efecto.

Lo primero que hay que hacer es instalar campanas en las barras de Starlite para que hagan como en los pubs ingleses y avisen de que quedan minutos para el cierre. Ese es el momento en que la señora con el sofisticado conjuntito de Versace debe aprovechar para pedir cuatro o cinco pintas de cerveza, todas las que se pueda beber y alguna más.

Además, la organización entregará a cada uno de los que se ha gastado una pasta en la entrada un KBL (Kit Básico de Litrona) para que pueda reunirse con los coleguitas en la puerta pa hacer el botellón. Si el cantante aún no ha terminado de dar la murga, se puede unir al sarao porque les digo una cosa, por muy famoso que sea, el calimocho une mucho.

Aquí de lo que se trata es de solicitar a la ONU que el botellón sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, como los espetos. Así la Policía Local no podrá multar a nadie al tratarse de una genuina manifestación cultural española de profunda raigambre social entre nuestra sana juventud.

Yo también recomendaría a los de Starlite que pongan en la puerta a algunos chinos vendiendo bocatas sin control sanitario alguno, que eso lo vi yo en un concierto en Vallecas. Lo mismo lo ponemos de moda y dentro de cuatro días lo más chic de las galas benéficas es el bocata chicharrones.

Por supuesto, también en la puerta alguna franquicia de senegaleses con bolsos y gafas falsas, que eso es muy de aquí.

Otra buena idea sería regalar a todos los asistentes a los conciertos un pañuelo para que luego puedan cubrirse la cara cuando los antidisturbios empiecen con los gases lacrimógenos. Y lo más, sin duda, un acuerdo con algún buen bufete de abogados para hacer precios reducidos a los que haya trincado la policía y tengan entradas VIP.

Quizá hasta se podría montar una barra en comisaría, aunque eso habría que hablarlo.


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