Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

Turismo despertual

Milton

Jueves, 03 de Agosto de 2017

Hay que ver cómo se está notando la labor de las administraciones públicas en eso de la diversificación de la oferta turística, que ya lo de venir a Marbella por el sol y playa se ha quedado más anticuado que una factura de la luz de 20 euros.

Ahora, además del turismo cultural, rural o congresual, está el turismo despertual, que es sin duda el último grito en modelo de oferta turística.

El turista despertual es aquel que viaja al destino con el fin de ponerse a dar el coñazo a altas horas de la madrugada o nada más despuntar el sol para despertar a todos los nativos posibles.

Turistas despertuales son los que llegan a las tantas al apartamento alquilado ilegalmente, borrachos como cubas, cantando a voces por el pasillo del edificio “Asturias dear patria” o “The wine that has Asunción”.

Otro ejemplo de libro de turista despertual es el de los borjamaris que se ponen a las ocho de la mañana a jugar en la pista de tenis, que está pegadita a la ventana de mi dormitorio. Siempre me he preguntado por qué en mi urbanización solo juegan tipos gordos y sudorosos con el torso desnudo y nunca me toca un partido entre Caroline Wozniacki y la Sharapova esa, también con el torso desnudo. Ya es mala suerte.

Existen además los turistas despertuales infantes, que son los de corta edad y estatura a los que los papás turistas echan al jardín a primera hora de la mañana para que den el coñazo a los nativos. Es por esta razón por la que se denominan "de infantería" a aquellos soldados que asaltan una posición enemiga al amanecer.

Y, por supuesto, en Marbella tenemos un turista despertual autóctono, que es el que tiene un vehículo carísimo, con enorme potencia, a escape libre, color hortera y normalmente fabricado en Italia, que sirve para pegar acelerones a las tantas de la noche en la Golden Mile, demostrando así que existe una relación inversa entre caballos de vapor y coeficiente mental.

Finalmente está la valkiria exuberante turista despertual. Esta es la que pone en pie a toda la urbanización cuando vuelve de Olivia Valère, vestida con la ropa que se le ha quedado pequeña a la Nancy  y montada en los taconazos de aguja de Jimmy Choo; esos que hacen ese ruido tan característico al golpear sobre el mármol. Seguro que más de uno se pone de rodillas a los pies de la cama suplicando lo de "virgencita, virgencita que vaya borracha, sea ciega o que no sepa leer y se confunda de puerta", que hay mucho nativo lascivo. 

En fin, tampoco he dicho que el turismo despertual no tuviera sus cosas buenas.


Comentarios potenciados por CComment