Hace poco tiempo he ido a un juicio en calidad de testigo y puedo asegurarles, sin temor a equivocarme, que fue gracias a mi testimonio por lo que se descubrió la verdad y se podrá hacer justicia.
Es cierto que, al principio, la cosa se me fue un poco de las manos. Pero no fue culpa mía sino de la funcionaria judicial que, nada más entrar en la sala, me coloca delante un micro y me dice que todo se va a grabar, y yo ante esa provocación no me aguanto y me arranco por soleares, y habría seguido por fandanguillos pero el juez me dijo que me callara y que no me iba a dar la guitarra que había pedido.
Percibí la hostilidad en el ambiente así que pedí a su señoría que me incluyera en el programa de protección de testigos. La funcionaria me explicó que por una discusión entre vecinas no se hacen esas cosas. Temí que todos estuvieran comprados, ya saben que el crimen organizado puede llegar a todos sitios.
Uno de los abogados me preguntó si era verdad que la señorita de 4ºC regaba las plantas manchando la ropa de la vecina del piso de abajo. Por supuesto dije que mentía, como ciudadano mi obligación es defender a la vecina soltera más exuberante y la del 4º gana por goleada.
Además la valkiria del 4º era ecologista y solo protegía el planeta regando las florecitas. Eso significa que me ahorro el ramo cuando vaya a visitarla para que me muestre su agradecimiento. Por otro lado, la señora del 3º siempre lleva una ropa horrorosa y cara de malas pulgas. Y fíjense en el detalle, cuando le pregunté dónde estaba cuando mataron a Kennedy, no supo responder.
Porque el juez lo declaró improcedente, pero para mí que fue ella.
Ratio: 5 / 5
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