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1004

Milton

Sábado, 11 de Marzo de 2017

Mal rato pasé el otro día cuando se escacharró la línea telefónica y me quedé sin gües, sin güifi y sin ná de ná. La incertidumbre que podía provocar entre mis cientos de miles de lectores, siempre deseosos de beber de la fuente de sandez que es este espacio.

Por supuesto, seguí el protocolo de emergencia, llamé al 1004 y transmití el mensaje con firmeza: “Aquí Milton desde el puente, nos hundimos. Que Dios nos proteja”. Al otro lado, una metálica voz femenina respondió que si quiere que le cobremos más pulse 1, si no también; si quiere quejarse de algo, no pierda el tiempo hombre, vaya a tomarse unas cañas.

Creí identificar la voz: Mari Puri, eres tú, ¿qué llevas puesto? Que se me ha roto internet, estoy perdido. La voz del 1004, me dio órdenes concisas y claras: apague el ruter, compruebe si hay no sé que conectado al cable. Surgió el pánico. Puse cinco euros sobre el ruter para apagarle, pero no mejoró la cosa; tampoco me dijo a qué cable se refería, por aquí hay un montón. Al menos en las pelis siempre hay una voz al teléfono que te indica que cortes el rojo antes de que la bomba haga explosión, pues en el 1004 te la juegas a solas.

Miré por el suelo si había megas desparramados, tampoco vi pixels muertos sobre el teclado. A lo mejor era la memoria Ram, porque ahora está muy de moda comprar la leche sin lactosa. Pero esa fría voz femenina del 1004 insistía en que siguiera pulsando botones de forma compulsiva. Finalmente le pregunté qué número había que pulsar si uno quiere terminar de ver una peli guarruna por internet. Que eso a mí no me ha pasado, pero esa pobre valkiria congelada y atrapada en la pantalla, sin poder volver a vestirse, con lo que refresca por la noche. Pa pillar cualquier cosa.

El 1004 guardó un sepulcral silencio para que me sintiera culpable. Chantaje psicológico, era Mari Puri. Seguro.


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