Esta “leson eit” -"ocho", para los de colegio público- del Manual del Confinado aplica las lecciones aprendidas de “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu al coronavirus: Conoce a tu enemigo. Hoy les demostraré que el Covid-19 es un virus pijo. De ahí que su forma sea la de una pelota de golf diseñada por Gaultier.
Por esta razón, el virus infecta preferiblemente a poderosos y se acomoda perfectamente a ministros, altos cargos y famosetes. Vean cómo se ceba con miembros del Gobierno de varios países de Europa, incluyendo el nuestro.
Eso no quiere decir necesariamente que los no infectados sean unos don nadie cuyas lamentables existencias no merecen el esfuerzo del Covid-19, aunque sí es indicio de ello.
Fíjense cómo sí ha infectado a la ministra Irene Montero. Es por haberse convertido en parte de “la casta”; mientras que no ha tocado a su marido, el vicepresidente Pablo Iglesias, que ni con chaqueta y casoplón en Somosaguas da el pego.
Apreciarán que este coronavirus, que parasita de una célula sana sacándole todo lo que tiene hasta que la deja pa el arrastre, tampoco ataca a banqueros. Los de la misma familia no suelen hacerlo.
Quizá por eso, precisamente ahora que comienza la campaña de la declaración de la renta, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, parece más sana que nunca.
Y si quieren la prueba definitiva de que el Covid es un virus cercano al poder, fíjense en que la factura de todos los daños que está provocando, la vamos a pagar los pringueitor del planeta. Por eso deja sanos a la mayoría.
No obstante, lo de Fernando Simón es diferente, en su caso no le ha infectado por ser cercano al poder sino por no usar el peine. En plan venganza, ya saben. Lo sé porque yo tuve una novia que parecía que se cortaba el pelo con un serrucho de oferta del Leroy Merlin y caía con la gripe año tras año.
En resumen, si es usted un don nadie, no tiene patrimonio, futuro, ni esperanza de mejorar su patética existencia, quédese como está que los mismo se libra.
Si no es así y enferma, anímese, significa que usted vale más de lo que cree. Bueno, o que mi hipótesis está equivocada y sigue siendo un pringado pero, además, con mala suerte.
La verdad es que no estoy seguro si esto lo dijo Sun Tzu pero, desde luego, lo pensó.
Comentarios potenciados por CComment